El Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha iniciado la cuenta regresiva hacia uno de sus momentos institucionales más delicados del año: la renovación de sus autoridades nacionales para el período 2026-2028, fijada para el 9 de agosto. A solo 13 días de esa fecha, la organización gobernante enfrenta un escenario de incertidumbre interna que contrasta con la solidez electoral que la llevó a ganar dos mandatos consecutivos. No hay plancha unitaria, las negociaciones siguen abiertas y los proyectos presidenciales que conviven dentro del partido ya empezaron a mover sus fichas.
La nueva dirección del PRM, sin consenso a la vista
El único acuerdo que parece inamovible es la postulación del presidente Luis Abinader para encabezar la nueva dirección del partido. Más allá de ese punto, las conversaciones continúan sin resolverse en torno a posiciones estratégicas: la secretaría general, dos de las tres vicepresidencias y las tres subsecretarías generales. Cada uno de esos cargos debe reflejar el equilibrio entre las corrientes internas y los proyectos presidenciales con mayor peso dentro del PRM, lo que convierte cada negociación en un ejercicio de geometría política.
Dirigentes de alto nivel consultados coinciden en que no existe aún una plancha de consenso y señalan que el liderazgo de Abinader será determinante para alcanzar un acuerdo que garantice la cohesión de la organización. El problema es que el presidente, quien seguirá concentrado en los dos años restantes de su mandato de gobierno, no puede dedicarse de lleno a la conducción partidaria, lo que eleva la importancia de los cargos que quedarán a cargo de la gestión cotidiana del partido.
Cuatro aspirantes y una sola silla que lo cambia todo
La principal discrepancia se concentra en la Secretaría General, el cargo más disputado de este proceso. Cuatro dirigentes de peso compiten por esa posición:
- Alfredo Pacheco, con amplia trayectoria legislativa y estructura territorial.
- Juan Garrigó, figura con respaldo en sectores organizativos del partido.
- Jean Luis Rodríguez, con presencia activa en la estructura interna.
- Eddy Olivares, reconocido por su experiencia en materia electoral y partidaria.
Todos cuentan con experiencia y base de apoyo dentro del PRM, pero la elección de uno sobre los demás no es solo una decisión orgánica: es también una señal sobre qué proyecto presidencial del oficialismo gana terreno de cara al futuro. Pacheco y Jean Luis Rodríguez respaldan al ministro de Turismo, David Collado, mientras que Garrigó y Olivares están alineados con la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía. La Secretaría General, en ese contexto, se convierte en un termómetro del poder interno.
Ascención, el nombre que emerge para la vicepresidencia
En medio de las negociaciones, un nombre gana terreno con claridad: Deligne Ascención aparece como el candidato principal para la Primera Vicepresidencia del PRM. Este cargo adquiere una relevancia especial en este ciclo, ya que asumiría gran parte de las responsabilidades partidarias que Abinader no podrá atender desde la presidencia de la República. Actualmente, esa posición está ocupada por Milagros Ortiz Bosch, una de las figuras históricas del partido.
En cuanto a las subsecretarías generales, las negociaciones apuntan a confirmar a los actuales titulares Kelvin Cruz y Jean Luis Rodríguez, ambos afines al proyecto de David Collado, junto a la senadora Lía Díaz. Si esa distribución se confirma, el bloque colladista quedaría con una presencia significativa en la estructura ejecutiva del partido, lo que añade presión sobre quienes negocian en nombre del proyecto de Carolina Mejía.
El PRM tiene menos de dos semanas para resolver una ecuación que combina ambición personal, lealtades cruzadas y estrategia de largo plazo. La nueva dirección que emerja el 9 de agosto no solo administrará el partido: también trazará las primeras líneas de la sucesión política en el oficialismo dominicano. Más información sobre la estructura del partido en el sitio oficial del Partido Revolucionario Moderno.

