El intrusismo médico en República Dominicana cobró una nueva víctima: Rebeca Brizard, de 37 años, murió tras ser operada por Emanuel Hernández, un barbero que ejercía procedimientos estéticos en una clínica de Santo Domingo Este. El caso encendió las alarmas del Ministerio de Salud Pública, que salió a advertir a la población sobre los riesgos de someterse a intervenciones realizadas por personas sin formación médica certificada.
Lo que revela la muerte de Rebeca Brizard sobre el intrusismo médico
El doctor Juan Gerardo Mesa Pérez, director del Departamento de Habilitación y Acreditación de Establecimientos y Servicios de Salud, fue enfático al describir el patrón que se repite en estos casos: clínicas clandestinas que operan con apariencia de legitimidad, precios atractivos y personal sin ninguna acreditación formal. “Lo barato sale caro”, advirtió Mesa Pérez en una entrevista en el programa El Día de Telesistema, sintetizando en una frase el drama que enfrentan quienes buscan procedimientos estéticos fuera de los canales regulados.
El caso de Brizard no es un hecho aislado. Poco antes, las autoridades sanitarias intervinieron el Centro Médico Quinto Centenario, en La Vega, luego de que una investigación revelara que el hermano no titulado de un especialista había realizado un procedimiento a la profesora Milca Mercedes Ramírez. Dos casos, dos víctimas, un mismo patrón: personas sin habilitación ejerciendo medicina en espacios que simulan ser establecimientos de salud.
501 cierres en dos años: la magnitud del problema que sacude al sistema
Las cifras del Ministerio de Salud dimensionan la gravedad del fenómeno. Desde 2024 hasta abril de 2026, las autoridades han ordenado el cierre de 501 establecimientos de salud y servicios estéticos por infracciones a la Ley General de Salud 42-01 y otras normativas vigentes. Ese número equivale a más de un cierre por cada dos días durante ese período, lo que evidencia que el problema no es marginal, sino estructural.
Estos operativos se han realizado en coordinación con sociedades médicas, que han respaldado la acción del Ministerio frente a lo que Mesa Pérez calificó como un flagelo, especialmente concentrado en el área de la medicina estética. La proliferación de estos centros ilegales responde, en parte, a la alta demanda de procedimientos cosméticos y a la brecha de precios entre clínicas certificadas y establecimientos informales.
- 501 establecimientos cerrados entre 2024 y abril de 2026
- Infracciones a la Ley General de Salud 42-01
- Operativos realizados en conjunto con sociedades médicas
- Casos documentados en Santo Domingo Este y La Vega
Cómo verificar que un médico está habilitado antes de operarse
Ante el avance del intrusismo médico, el doctor Mesa Pérez ofreció recomendaciones concretas para que la ciudadanía se proteja. La primera y más importante: verificar que el médico tratante esté certificado por el MESCYT para la especialidad que ejerce. Esta validación puede hacerse antes de cualquier intervención y es el filtro más directo para distinguir a un profesional habilitado de alguien que ejerce de forma ilegal.
El funcionario también advirtió sobre el riesgo de dejarse llevar por la apariencia de los consultorios. Un espacio visualmente cuidado no garantiza que quien opera dentro tenga las credenciales necesarias. Por eso, recomendó exigir la licencia física en el área de recepción del establecimiento o consultar el portal oficial del Ministerio de Salud Pública para confirmar el aval sanitario antes de someterse a cualquier procedimiento.
La muerte de Rebeca Brizard y los cierres que le siguieron ponen sobre la mesa una pregunta que el sistema de salud dominicano no puede eludir: cuántas personas más deben pagar con su vida antes de que los mecanismos de control lleguen a tiempo. La alerta está emitida. La responsabilidad, ahora, es también de quienes eligen dónde operarse.

