El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) reconoce que la relación con el Gobierno dominicano transcurre en un ambiente de diálogo abierto y respetuoso, pero advierte que ese clima no es suficiente si las reformas económicas y legislativas siguen avanzando sin la previsibilidad, el sustento técnico y los espacios de consulta que el sector privado considera indispensables. Esa es, en síntesis, la postura que sus principales dirigentes expusieron en una entrevista para el programa de elCaribe y CDN.
Lo que el sector privado exige antes de aprobar cualquier reforma
César Dargam, vicepresidente ejecutivo del Conep, fue directo al señalar que el diálogo existe y que incluso en momentos de desacuerdo las diferencias pueden expresarse sin represalias. Sin embargo, esa fluidez no resuelve el problema de fondo: las reformas clave llegan al sector empresarial sin estudios de impacto sólidos ni plazos que permitan incorporar mejoras antes de su aprobación. Para Dargam, esa es la brecha que separa un buen clima de negocios de uno verdaderamente competitivo.
La perspectiva de Dargam no es solo local. El Conep preside una organización que agrupa a los gremios empresariales de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, lo que le permite comparar el desempeño dominicano con el de otros países de la región. Desde esa atalaya regional, el dirigente destaca como fortaleza el diálogo continuo entre el sector privado y las autoridades, pero insiste en que ese activo puede erosionarse si los procesos legislativos no incorporan mayor rigor técnico.
Optimismo económico con advertencias que no deben ignorarse
Celso Juan Marranzini, presidente del Conep, proyectó un optimismo moderado sobre el panorama económico de República Dominicana para los próximos años. Señaló la estabilidad política y social, junto con el clima de confianza, como factores que favorecen la atracción de inversiones incluso en un entorno global marcado por la incertidumbre. Recordó, además, que desde 1961 los distintos gobiernos han mantenido un enfoque favorable hacia la inversión privada y el crecimiento económico, lo que ha dado al país una trayectoria de continuidad poco común en la región.
No obstante, Marranzini fue enfático en que esa trayectoria no es garantía automática de éxito futuro. Advirtió que descuidar los desafíos internos —en particular el fortalecimiento de la educación y el capital humano— podría comprometer el desempeño económico a largo plazo. La economía diversificada del país es una ventaja competitiva real, pero requiere ser alimentada con políticas públicas que eleven la productividad de la fuerza laboral.
- Estabilidad política y social como base para la confianza inversora.
- Economía diversificada que facilita la atracción de nuevas inversiones.
- Educación y capital humano identificados como áreas críticas de mejora.
- Continuidad de políticas pro-inversión desde 1961 como activo histórico.
Código de Trabajo pausado y un impuesto que el sector privado acepta con condiciones
Dos temas legislativos concentraron buena parte del debate. El primero es la reforma del Código de Trabajo, cuyo proceso describió Marranzini como prácticamente pausado por la agenda legislativa vigente, aunque consideró posible retomar el diálogo durante el receso parlamentario. El segundo es la Ley 30-26 de Medidas Pro-Crecimiento Económico, que contempla un aumento temporal del impuesto sobre la renta para empresas de altos ingresos.
Sobre este último punto, la postura del Conep es matizada: ningún incremento impositivo es bienvenido por el sector privado, pero la organización entiende que la medida responde a una situación extraordinaria. La condición que pone Marranzini es clara: esos recursos deben destinarse a fortalecer la inversión pública y no a incrementar el gasto corriente. De lo contrario, el sacrificio fiscal del empresariado no se traduciría en mejoras estructurales para la economía.
El mango dominicano y el reto de los estándares internacionales
En el plano del comercio exterior, Dargam abordó las restricciones que enfrenta el mango dominicano en el mercado estadounidense. Su diagnóstico apunta a un problema de fondo que va más allá del producto en cuestión: toda la producción agrícola del país debe cumplir con altos estándares de calidad si la República Dominicana quiere competir de forma sostenida en mercados internacionales. La apertura comercial no basta si la oferta exportable no alcanza los niveles de exigencia que demandan los compradores externos.
En conjunto, las declaraciones de los dirigentes del Conep trazan un mapa claro de la relación entre el Gobierno y el sector privado dominicano: fluida en las formas, pero con tensiones de fondo que solo se resolverán si las reformas económicas y legislativas incorporan mayor rigor técnico, previsibilidad y participación empresarial real. El sector privado no pide veto, sino proceso.

