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Abstención electoral desafía a la clase política dominicana

Abstención electoral desafía a la clase política dominicana

La abstención electoral en la República Dominicana ya no puede leerse como simple apatía ciudadana. Un estudio reciente elaborado por el IIDH/CAPEL con el apoyo de la Junta Central Electoral (JCE) ha encendido el debate entre líderes políticos, representantes de la sociedad civil y expertos, quienes coinciden en un diagnóstico incómodo: los partidos han perdido el vínculo con la ciudadanía y necesitan repensar desde cero su forma de hacer política.

Lo que revela el estudio sobre la abstención electoral dominicana

Leidy Blanco, representante de Participación Ciudadana, describió el informe como una “radiografía útil y valiente” sobre las causas del alejamiento ciudadano de las urnas. Para Blanco, el hallazgo más significativo no es que los dominicanos rechacen la democracia, sino que desconfían profundamente de los partidos y del sistema de representación que estos encarnan. “No es apatía, la desafección política aleja al votante de las urnas”, afirmó, señalando que muchos ciudadanos optan por no votar porque las propuestas que reciben no satisfacen sus expectativas ni mejoran su calidad de vida.

El estudio, según Blanco, debe servir para enriquecer el debate nacional a medida que se acercan las próximas elecciones. Pero su valor no es solo diagnóstico: también es una advertencia. Las promesas incumplidas y el clientelismo han erosionado la confianza pública de manera sostenida, convirtiendo cada ciclo electoral en una nueva oportunidad perdida para reconectar con el electorado. “Es un llamado de atención a la clase política dominicana para replantear su forma de hacer política”, subrayó la representante de la organización civil.

Por qué los partidos perdieron presencia en las comunidades

El diputado Ramón Raposo, del PRD, apuntó a una transformación estructural que explica buena parte del distanciamiento: muchas organizaciones políticas han abandonado su presencia constante en las comunidades para convertirse en maquinarias que solo se activan durante los períodos electorales. Esta lógica de movilización intermitente, según Raposo, ha vaciado de contenido la relación entre los partidos y la ciudadanía, dejando a los votantes sin referentes políticos reales fuera del calendario electoral.

El politólogo Jesús Bueno profundizó en esta lectura al atribuir parte del desinterés a una gobernabilidad que, a su juicio, no responde a las necesidades de los sectores más vulnerables. Para Bueno, los repetidos casos de corrupción en distintas administraciones han alimentado un desencanto que trasciende a los partidos individuales y afecta la percepción del sistema político en su conjunto. Cuando la gestión pública no se traduce en mejoras concretas para la mayoría, el voto pierde sentido práctico para quienes más lo necesitarían como herramienta de cambio.

El diputado Charlie Mariotti planteó que la solución pasa tanto por el fondo como por la forma. Además de exigir propuestas innovadoras que conecten con los problemas reales de la población, Mariotti señaló aspectos prácticos que también inciden en la participación: facilitar el proceso de cedulación y acercar los colegios electorales a los votantes. “Es nuestra responsabilidad abordar los problemas que enfrenta la ciudadanía”, afirmó, reconociendo que la reconexión con el electorado no puede limitarse a la retórica de campaña.

El rol de la sociedad civil ante la abstención electoral

Más allá de las responsabilidades partidarias, Leidy Blanco argumentó que la sociedad civil también tiene un papel activo que asumir. Entre las tareas que identificó como urgentes se encuentran:

  • Educar a los ciudadanos sobre el valor y el impacto del voto.
  • Dar seguimiento sistemático a los programas de gobierno.
  • Verificar el cumplimiento de las promesas hechas durante las campañas electorales.
  • Construir mecanismos de supervisión social que operen de forma continua, no solo en períodos electorales.

Esta visión coloca a organizaciones como Participación Ciudadana en un rol de contrapeso institucional, capaz de generar presión sobre los actores políticos más allá de los ciclos electorales. El estudio del IIDH/CAPEL, en ese sentido, no es solo un insumo académico: es una herramienta política que la sociedad civil puede usar para exigir rendición de cuentas.

El debate abierto por este informe llega en un momento oportuno. Con el horizonte electoral en el horizonte, la abstención electoral se perfila como uno de los grandes desafíos que los partidos dominicanos deberán enfrentar si quieren recuperar legitimidad ante una ciudadanía que, lejos de ser indiferente, ha decidido expresar su descontento quedándose en casa.

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