Nayib Bukele confirmó indirectamente el asesinato de algunos de sus hombres en Haití con apenas dos palabras en inglés: “Can confirm”. Lo hizo desde su cuenta oficial en X, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revelara públicamente que el mandatario salvadoreño le había informado sobre la muerte de miembros de su equipo desplegado en el país caribeño. Una confirmación escueta que, sin embargo, abre más preguntas de las que cierra.
Lo que Trump dijo primero y Bukele no había reconocido
La secuencia comenzó cuando la cuenta Rapid Response 47 publicó un video en el que Trump comentaba los detalles de su conversación con Bukele. Según el mandatario estadounidense, el presidente salvadoreño le había confesado que enfrentaba un problema grave en Haití relacionado con la muerte de algunos de sus hombres. “Hablé con él. Me dijo que tenía un gran problema con Haití. Le dije: mira, tú estás dirigiendo tu país, tienes que hacer lo que tienes que hacer”, declaró Trump, dejando en evidencia que las bajas ya eran conocidas en los círculos más altos del poder antes de hacerse públicas.
Hasta ese momento, las autoridades salvadoreñas no habían reconocido oficialmente ninguna muerte entre sus efectivos desplegados en territorio haitiano. La respuesta de Bukele fue tan breve como reveladora: dos palabras en inglés que equivalen a una admisión sin precedentes, pero sin ningún detalle adicional sobre identidades, circunstancias ni cifras.
Bukele confirma, pero el silencio sobre los cuatro desaparecidos persiste
Lo que Bukele no aclaró es si las muertes mencionadas por Trump corresponden a los cuatro técnicos militares salvadoreños desaparecidos desde el 18 de octubre, tras ser atacados en Puerto Príncipe. Los efectivos fueron interceptados en Croix-des-Bouquets, una zona donde los enfrentamientos entre bandas criminales y fuerzas de seguridad se han intensificado de forma sostenida. La Policía Nacional de Haití logró localizar el vehículo en el que se transportaban, completamente calcinado, pero sin poder confirmar el estado de sus ocupantes.
La incertidumbre sobre el paradero de estos cuatro hombres sigue siendo el núcleo de la crisis. Bukele había exigido públicamente a las bandas haitianas su devolución, advirtiendo sobre una respuesta militar en caso de que no se cumpliera esa demanda. La confirmación del asesinato de “algunos” de sus hombres, sin especificar si se trata de estos cuatro o de otros efectivos, mantiene abierta una herida informativa que el gobierno salvadoreño no ha querido —o podido— cerrar.
Más de 2,000 militares y una misión que escapa al control de la ONU
La desaparición de los técnicos salvadoreños desencadenó una respuesta de fuerza: el gobierno de Bukele desplegó más de 2,000 militares adicionales en Haití, con el doble objetivo de combatir a las bandas y localizar a sus compatriotas. Este despliegue masivo ha generado interrogantes sobre el verdadero alcance de la participación salvadoreña en el conflicto y sobre los límites de esa intervención.
La situación adquirió una dimensión adicional cuando la ONU aclaró que la mayoría de los militares salvadoreños no opera bajo la Fuerza de Supresión de Pandillas de la misión internacional, lo que los deja fuera de los mecanismos de supervisión establecidos. En la práctica, esto significa que una porción significativa del contingente salvadoreño actúa en Haití sin el paraguas institucional de Naciones Unidas, en un escenario de alta peligrosidad y escasa rendición de cuentas.
- Cuatro técnicos militares salvadoreños desaparecidos desde el 18 de octubre en Puerto Príncipe.
- Vehículo calcinado localizado en Croix-des-Bouquets sin confirmación sobre sus ocupantes.
- Más de 2,000 militares adicionales desplegados por El Salvador en Haití.
- La mayoría del contingente salvadoreño opera fuera de la supervisión de la ONU.
- Bukele confirmó muertes con “Can confirm”, sin ofrecer cifras ni identidades.
El episodio pone de relieve la estrategia de seguridad regional que Bukele ha construido desde El Salvador, exportando su modelo de mano dura más allá de sus fronteras. Sin embargo, la confirmación de bajas propias en suelo haitiano revela los costos reales de esa apuesta, costos que hasta ahora el gobierno salvadoreño había mantenido fuera del debate público. Bukele confirma lo que Trump ya había dicho, pero el silencio sobre los detalles sigue siendo, en sí mismo, una declaración política.

