El presidente de Argentina, Javier Milei, llegará a Madrid sin intención de ocupar su lugar en los actos centrales de la XXX Cumbre Iberoamericana. No estará en la inauguración, no compartirá mesa en la cena de gala con los Reyes de España y dejará vacío su asiento durante los discursos de apertura. Lo que sí tiene agendado, en cambio, es un encuentro con el líder de Vox, Santiago Abascal, previsto para última hora de la tarde del miércoles. La elección dice más que cualquier comunicado oficial.
La cumbre iberoamericana que Milei decidió no protagonizar
Según la agenda divulgada por la Oficina del Presidente de Argentina y recogida por varios medios, Milei no participará en ninguno de los actos oficiales programados para este miércoles en el marco de la cumbre iberoamericana. Eso incluye los discursos de apertura, entre ellos la intervención del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y la del secretario general iberoamericano, Andrés Allamand. La única actividad confirmada en el programa oficial es la sesión plenaria del jueves.
La cumbre reúne esta edición a diez jefes de Estado de los 22 países miembros de la Secretaría General Iberoamericana. La ausencia de Milei en los actos inaugurales no pasa desapercibida en ese contexto: el mandatario argentino estará físicamente en Madrid, pero optará por mantenerse al margen de la liturgia diplomática que define el encuentro. No es un gesto neutro.
Lo que revela el encuentro con Abascal en lugar de los Reyes
Mientras los líderes iberoamericanos comparten mesa con los Reyes de España en la cena de gala, Milei tendrá su propia cita política al margen del protocolo. El encuentro con Abascal, confirmado para la tarde del miércoles, es coherente con una línea de conducta que el presidente argentino ha sostenido desde que asumió el cargo en diciembre de 2023: construir sus alianzas europeas fuera de los canales institucionales tradicionales y dentro del espacio de la derecha radical.
No es la primera vez que Milei prioriza ese vínculo. En visitas anteriores a España ya había expresado públicamente su apoyo a Vox y al Partido Popular, en declaraciones que generaron tensión diplomática con el Gobierno de Sánchez. Las críticas de Milei al presidente español han sido constantes y directas: lo ha calificado en distintas ocasiones de “delincuente” y “ladrón”, términos que difícilmente encajan con la etiqueta de visita de Estado.
- Esta es la octava visita de Milei a España desde que asumió la presidencia.
- En su última visita fue recibido únicamente por Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.
- En aquella ocasión también respaldó públicamente a Vox y al PP ante las elecciones generales del 29 de noviembre.
- El Gobierno de Sánchez no ha programado ningún encuentro oficial con el mandatario argentino en esta visita.
El patrón se repite con suficiente consistencia como para no ser casualidad. Milei llega a Madrid, evita los espacios donde debería coincidir con Sánchez y refuerza sus lazos con la oposición de derecha. En esta ocasión, la cumbre iberoamericana le ofrecía un escenario multilateral de alto perfil. Su decisión de participar solo en la sesión plenaria del jueves, mientras dedica la tarde del miércoles a Abascal, define con claridad cuál es su agenda real en la capital española.
Una diplomacia paralela que ya tiene historia
El historial de las visitas de Milei a España dibuja una diplomacia que transcurre en paralelo a los cauces oficiales. Desde su llegada al poder, el presidente argentino ha convertido Madrid en una escala recurrente, pero no precisamente para estrechar lazos con el Gobierno central. La relación con Sánchez está rota en los hechos, aunque ninguna de las dos partes haya formalizado esa ruptura con un gesto institucional definitivo.
Lo que sí es definitivo es el mapa de alianzas que Milei ha trazado en Europa, con Vox como ancla española de una red que incluye a otros líderes de la derecha populista del continente. El encuentro con Abascal en vísperas de la sesión plenaria de la cumbre iberoamericana es, en ese sentido, una declaración de intenciones tan elocuente como cualquier discurso oficial. Milei estará en Madrid, pero en su propia cumbre.

