Abinader PRM: el presidente Luis Abinader tomó el control del Partido Revolucionario Moderno con un mensaje que buscó despejar cualquier especulación sobre sus intenciones. Lejos de llegar a la cúpula partidaria para inclinar la balanza hacia un favorito, el mandatario fijó su rol como árbitro de un proceso que, según advirtió, debe desarrollarse con reglas claras, institucionalidad y sin que ninguna aspiración personal se imponga sobre la unidad del partido.
Lo que Abinader prometió al asumir la presidencia del PRM
Durante su discurso de proclamación como líder del PRM, Abinader fue directo: su responsabilidad no será escoger al próximo candidato presidencial. “Mi responsabilidad como presidente del PRM no será escoger quién habrá de suceder en la Presidencia de la República. No llego a la presidencia de este partido para construir una candidatura ni para imponer un heredero o heredera política”, subrayó ante los dirigentes reunidos.
En cambio, el mandatario definió su gestión al frente del partido en torno a cuatro compromisos concretos:
- Cuidar la unidad sin imponer uniformidad.
- Fortalecer la democracia interna del partido.
- Renovar y formar permanentemente a la organización.
- Mantener al PRM accesible y vinculado con la sociedad dominicana.
Abinader también abrió la puerta a una renovación generacional, al invitar a ampliar los espacios para jóvenes y mujeres dentro de las estructuras partidarias, una señal de que la reorganización interna no se limitará al discurso.
Por qué el mensaje sacude el tablero político de cara a 2028
El contexto en el que Abinader asume la presidencia del PRM no es menor. Con las elecciones de 2028 comenzando a tomar forma en el imaginario político dominicano, varios dirigentes del partido ya han dejado entrever sus aspiraciones. Esa efervescencia interna convierte cada gesto del presidente en una señal que los aspirantes leen con lupa.
Por eso, el énfasis de Abinader en la imparcialidad no fue casual. “Llego para garantizar algo mucho más importante: que cuando llegue el momento, todos los compañeros y compañeras con aspiraciones legítimas encuentren un partido institucional, democrático, imparcial y unido”, afirmó. La frase funcionó como un aviso: quien espere un espaldarazo presidencial deberá buscarlo en las urnas internas, no en los pasillos del poder.
El mandatario también lanzó una advertencia que apunta directamente a quienes ocupan cargos públicos dentro del ecosistema oficialista: “Que nadie utilice posiciones públicas para obtener ventajas indebidas y que ninguna aspiración personal sea colocada por encima de la unidad del partido”. Una línea que, en el lenguaje político dominicano, equivale a trazar un límite entre el Estado y la campaña.
La separación entre partido y gobierno, el otro eje del discurso
Más allá de la sucesión, Abinader abordó una tensión estructural que históricamente ha desgastado a los partidos gobernantes en República Dominicana: la confusión entre los recursos del Estado y los intereses del partido. Su posición fue categórica: “El partido nunca debe convertirse en dueño del Estado y el Estado nunca debe convertirse en un instrumento de su partido”.
Esta distinción no es solo filosófica. En la práctica, implica que el PRM deberá apoyar la gestión gubernamental sin apropiarse de ella, y que los funcionarios públicos afiliados al partido tendrán que mantener una separación clara entre sus responsabilidades institucionales y sus actividades partidarias.
Abinader reconoció que la competencia interna es inevitable y, más aún, saludable. “Habrá competencia, debe haberla. Habrá diferencias y es saludable que así sea, pero al terminar cada competencia debemos seguir siendo compañeros”, señaló. El verdadero adversario del PRM, insistió, no está dentro del partido, sino en los desafíos que enfrenta el país: la desigualdad, la inseguridad y las amenazas a la democracia.
Con este discurso, Abinader intentó establecer las reglas del juego antes de que la carrera por la candidatura presidencial de 2028 se acelere. Su apuesta es que el PRM llegue a ese proceso como una organización cohesionada, no fracturada por disputas internas. Si lo logrará dependerá, en buena medida, de si los aspirantes aceptan las condiciones que él mismo acaba de fijar. Más información sobre la estructura y principios del partido está disponible en el sitio oficial del Partido Revolucionario Moderno.
