Adán Cáceres, el mayor general Adán Benoni Cáceres Silvestre, exjefe del Cuerpo de Seguridad Presidencial (CUSEP), rompió su silencio en una entrevista con el noticiero Telenoticias para defender su inocencia en la recta final del proceso judicial que enfrenta. Con el veredicto del tribunal a punto de dictarse, el exfuncionario aseguró haber presentado pruebas contundentes y reiteró una frase que resume su postura: “No tengo nada de qué arrepentirme”.
Por qué Adán Cáceres eligió el silencio y decidió romperlo ahora
Durante meses, el exjefe del CUSEP optó por mantenerse al margen del debate público. No fue indiferencia ni debilidad, según explicó él mismo: fue una decisión deliberada de respeto a las instituciones y al proceso judicial en curso. Sin embargo, al encontrarse el caso en su fase final, consideró que había llegado el momento de hablar. “Reivindicamos nuestra inocencia y el descargo pleno de todas las imputaciones que se nos han atribuido”, declaró, expresando además su confianza en que el tribunal sabrá valorar adecuadamente las pruebas aportadas por su defensa.
Esa confianza no está exenta de una crítica directa al relato construido en su contra. Cáceres describió la narrativa acusatoria como “retorcida” y lamentó que el caso haya adquirido características de “entretenimiento social”, alejándose, a su juicio, de lo que debería ser un proceso sustentado en hechos verificables. Para el exfuncionario, la distancia entre la percepción pública del caso y la realidad probatoria es uno de los elementos más injustos de todo el proceso.
Los argumentos que sostienen la defensa de Adán Cáceres
En el centro de las acusaciones que enfrenta Adán Cáceres se encuentran señalamientos sobre el manejo de nóminas durante su gestión al frente del CUSEP. Ante esto, el exmilitar fue categórico: calificó esas acusaciones de “absurdas” y subrayó que ningún testimonio confirmó la recepción de fondos irregulares. Pero el argumento que considera más sólido apunta a una ausencia documental: la nómina bancaria oficial, pieza clave de la acusación, nunca apareció. “No se puede sostener una acusación sobre un documento que nunca apareció”, afirmó.
Sobre el análisis de su patrimonio, Cáceres denunció distorsiones en los peritajes financieros realizados durante el proceso. Según explicó, esos análisis subestimaron sus ingresos reales y sobrevaloraron sus inmuebles, generando una imagen distorsionada de su situación económica. Frente a ello, presentó informes periciales propios que, según asegura, demuestran que todos sus ingresos tienen trazabilidad bancaria clara, provenientes de fuentes legítimas:
- Salarios devengados durante su carrera militar
- Inversiones personales debidamente documentadas
- Préstamos obtenidos a través de canales formales
- Propiedades correctamente declaradas ante las autoridades competentes
La defensa de Adán Cáceres construye así su argumento sobre dos pilares: la ausencia de prueba documental clave por parte de la acusación y la solidez de la trazabilidad financiera que respalda su patrimonio. Ambos elementos, sostiene, deberían ser suficientes para que el tribunal dicte un fallo a su favor.
Lo que revela el impacto personal de un proceso que marcó a su familia
Más allá de los tecnicismos jurídicos, el exjefe del CUSEP reflexionó sobre el costo humano de enfrentar un proceso de esta magnitud. Lejos de describir los últimos años como una etapa de derrumbe, Cáceres los calificó como un período de crecimiento familiar y de apoyo cercano, una lectura que revela tanto su temple personal como el respaldo de quienes lo rodean.
Con el veredicto inminente en uno de los casos más seguidos de la vida institucional dominicana, el exfuncionario cerró su intervención con la misma convicción con la que la abrió. Afirmó que, de tener que repetir su gestión al frente del Cuerpo de Seguridad Presidencial, actuaría de la misma manera, convencido de haber cumplido con su deber ético y profesional. “No tengo nada de qué arrepentirme”, reiteró Adán Cáceres, en una frase que sintetiza no solo su defensa jurídica, sino también su postura moral ante la historia.

