El Ministerio de Agricultura avanza en una de las apuestas más concretas de la gestión actual para transformar el campo dominicano: la intervención de más de 300 kilómetros de caminos rurales a través del programa “Abriendo Caminos”, una iniciativa que busca reducir costos de transporte, disminuir pérdidas postcosecha y fortalecer la actividad agropecuaria desde sus bases más esenciales.
Lo que revelan 300 km de caminos rurales intervenidos
Las labores no se concentran en una sola zona: las intervenciones abarcan regionales estratégicas como Cibao Nordeste (Bajo Yuna), Castañuela, La Vega, Río Yabón, Cama Larga, El Seibo y Montecristi, cubriendo así una geografía amplia y diversa del territorio nacional. En cada una de estas áreas, los equipos ejecutan trabajos de conformación de vías, nivelación, relleno de puntos críticos y acondicionamiento de drenajes, con el objetivo central de mejorar la transitabilidad en zonas donde el deterioro de los accesos ha sido históricamente un obstáculo para el movimiento de insumos, maquinaria y cosechas.
El impacto de un camino en mal estado va mucho más allá de la incomodidad: encarece el flete, retrasa la llegada de los productos al mercado y, en muchos casos, provoca pérdidas directas de cultivos que no pueden ser transportados a tiempo. Es precisamente esa cadena de consecuencias la que el programa intenta romper con intervenciones técnicas puntuales y sostenidas.
Por qué el ministro Espaillat Bencosme pone el foco en la infraestructura
El titular de la cartera, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, ha sido enfático en señalar que mejorar los caminos rurales no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para elevar la competitividad del sector. “Es fundamental el mejoramiento de la infraestructura rural para impulsar el desarrollo del sector agropecuario, elevar la competitividad de la producción nacional y mejorar la calidad de vida en las comunidades rurales”, afirmó el funcionario.
Según el ministro, las intervenciones permiten que los cultivos lleguen más rápidamente y a menor costo a los mercados, lo que se traduce en mayores márgenes para los productores y en una reducción de las pérdidas asociadas a problemas de acceso. El beneficio, subraya, alcanza a miles de productores y sus familias en todo el país.
Abriendo Caminos: cronograma, alianzas y alcance institucional
El programa “Abriendo Caminos” arrancó en abril y se ejecuta en coordinación con los directores de las ocho regionales del Ministerio de Agricultura, quienes trabajan junto al Ministerio de Obras Públicas y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) para establecer un cronograma de prioridades. Esta articulación interinstitucional es clave para garantizar que las intervenciones respondan a las necesidades reales del territorio y no queden fragmentadas por falta de coordinación.
La iniciativa se alinea con los ejes temáticos de la gestión actual, que apuntan a modernizar las condiciones productivas del campo y facilitar la inserción de los productores en el mercado nacional. En ese sentido, los caminos rurales no son solo infraestructura: son el eslabón que conecta la producción con el consumo, y su deterioro o mejora tiene consecuencias directas sobre la seguridad alimentaria y el ingreso rural.
- Conformación y nivelación de vías interparcelarias
- Relleno de puntos críticos en zonas de alto deterioro
- Acondicionamiento de sistemas de drenaje
- Coordinación con Obras Públicas e Indrhi para priorización
- Cobertura en ocho regionales a nivel nacional
Con más de 300 kilómetros de caminos rurales ya en proceso de intervención y un esquema de trabajo que involucra a múltiples instituciones del Estado, el programa “Abriendo Caminos” representa uno de los esfuerzos más visibles de la actual gestión agrícola para cerrar la brecha entre el productor y el mercado, apostando por la infraestructura como palanca de desarrollo sostenible en el campo dominicano.

