Amaia Montero llegó a los 50 años con una certeza que pocas veces se pronuncia con tanta convicción desde un escenario: la de quien ha sobrevivido a sus propios abismos y ha decidido que lo que no importa, simplemente no importa. La cantante vasca celebra este miércoles su medio siglo de vida en plena gira con La Oreja de Van Gogh, el grupo con el que forjó su carrera y al que regresó tras 18 años de trayectoria en solitario, y lo hace con una frase que resume su estado de ánimo: “Yo con mis 50 soy feliz, y todo lo que no sea vital me importa un bledo”.
Lo que Amaia Montero dejó atrás para llegar a los 50
En declaraciones a EFE, la artista originaria de Irún (Gipuzkoa) reconoció que cumplir años “tiene sus desventajas”, pero fue tajante al descartar cualquier nostalgia por etapas anteriores. No añora las inseguridades de su adolescencia ni las que ella misma llama “falsas certezas” de los cuarenta. A los 50, dice, hay una claridad que no tenía antes, una especie de filtro que separa lo urgente de lo prescindible. Esa madurez, lejos de sonar a resignación, suena a liberación.
El contexto en el que llega a esta fecha no es menor. Durante uno de los conciertos de su gira ‘Tantas cosas que contar’, Montero se sinceró ante el público con una de las confesiones más crudas de su carrera: “Pensé que nunca volvería a pisar un escenario. Bajé al mismísimo infierno, pero con mis cicatrices, después de luchar mucho, aquí estoy”. Esas palabras, dichas desde el escenario, no fueron un recurso dramático: fueron el resumen de años difíciles que precedieron a su regreso a La Oreja de Van Gogh, un año después de la salida de Leire Martínez.
Una gira que agota entradas y confirma el regreso de Amaia Montero
La gira ‘Tantas cosas que contar’ arrancó el 9 de mayo en Bilbao y desde entonces ha recorrido varias ciudades españolas con una respuesta del público que obligó a programar fechas adicionales para satisfacer la demanda. En los conciertos, Amaia Montero ha recuperado algunos de los temas más emblemáticos del grupo, entre ellos:
- Rosas, uno de los himnos más reconocibles de La Oreja de Van Gogh.
- Cuéntame al oído, otro de los clásicos que el público coreó desde el primer acorde.
Este jueves, un día después de su cumpleaños, la cantante se presentará en Valladolid. La gira continuará por Valencia, A Coruña y Madrid, ciudad donde cerrará la etapa española el 30 de diciembre. Pero el tour no termina ahí: Amaia Montero llevará el espectáculo a Latinoamérica, donde la expectativa es aún mayor. Las entradas ya están agotadas en países como Ecuador y Colombia, una señal inequívoca de que su regreso no fue solo bienvenido, sino esperado con urgencia por miles de seguidores al otro lado del Atlántico.
El reencuentro con La Oreja de Van Gogh ha resultado ser mucho más que una operación de nostalgia. Es, en palabras de la propia artista, el capítulo que sigue a la oscuridad, el que se escribe con cicatrices pero también con la convicción de quien sabe exactamente por qué está sobre un escenario. A los 50, Amaia Montero no volvió: llegó.
