El sector turístico y la industria manufacturera de la República Dominicana acaban de tender un puente formal. Asonahores y AIRD firmaron un acuerdo de cooperación destinado a fortalecer el encadenamiento productivo entre ambos sectores, con el objetivo de que una mayor proporción del valor generado por el turismo permanezca dentro de la economía nacional. El pacto marca un giro estratégico en la relación entre dos de los motores más importantes del país.
Lo que Asonahores y AIRD se comprometieron a construir juntos
El acuerdo no se limita a una declaración de intenciones. Las dos organizaciones trazaron una hoja de ruta concreta que incluye acciones medibles y plazos de ejecución. Entre las iniciativas pactadas destacan las siguientes:
- Identificación de productos y servicios utilizados por hoteles y empresas turísticas que puedan ser suministrados total o parcialmente por fabricantes locales.
- Diagnósticos para evaluar las necesidades del sector hotelero y las capacidades reales de la manufactura nacional.
- Encuentros empresariales, ruedas de negocios y misiones comerciales que conecten a fabricantes dominicanos con compradores del sector turístico.
- Programas piloto de proveedores locales que cumplan criterios de calidad y capacidad de oferta.
- Desarrollo de productos adaptados a las especificaciones técnicas del turismo.
Este conjunto de medidas apunta a cerrar una brecha histórica: la escasa integración entre lo que produce la industria nacional y lo que consume el sector hotelero, que históricamente ha recurrido a importaciones para cubrir buena parte de su cadena de suministro.
Las voces detrás del acuerdo y lo que revelan sobre su alcance
Mario Pujols, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, subrayó que el pacto abrirá nuevas oportunidades para alinear la producción local con las necesidades del turismo. Según Pujols, el foco estará en identificar productos y soluciones que se integren de forma progresiva en la cadena de abastecimiento, al tiempo que se fomenta la innovación y la sostenibilidad como ejes transversales.
Por su parte, Aguie Lendor, vicepresidenta ejecutiva de Asonahores, fue directa sobre la meta: que un mayor número de empresas y productos dominicanos entren a la cadena de valor del turismo. Lendor destacó que la colaboración permitirá identificar oportunidades comerciales concretas, conectar fabricantes con compradores y avanzar en una agenda de sostenibilidad y economía circular que responda a las exigencias actuales del sector.
La coincidencia de ambos líderes en torno a la sostenibilidad no es casual. El turismo dominicano enfrenta una presión creciente de operadores internacionales y turistas que exigen estándares ambientales más rigurosos, y la manufactura local puede convertirse en un aliado clave para cumplirlos.
Sostenibilidad y economía circular: el eje que lo cambia todo
Uno de los componentes más novedosos del acuerdo es la agenda conjunta de sostenibilidad y economía circular. Bajo este marco, Asonahores y AIRD se comprometieron a trabajar en la reducción de residuos y emisiones, el uso eficiente de recursos y la adopción de prácticas responsables en las cadenas de suministro. El objetivo es aumentar el uso de productos sostenibles fabricados localmente dentro del sector turístico y sustituir materiales con alto impacto ambiental por alternativas más responsables.
Este enfoque responde a una tendencia global que el turismo dominicano no puede ignorar: los grandes operadores turísticos y las cadenas hoteleras internacionales incorporan cada vez más criterios de sostenibilidad en sus decisiones de compra. Que la manufactura nacional pueda satisfacer esa demanda representa una ventana de oportunidad que el acuerdo busca aprovechar de forma sistemática.
En conjunto, el pacto entre Asonahores y AIRD reafirma una visión compartida: el fortalecimiento de los lazos entre los sectores turístico e industrial es fundamental para asegurar que el crecimiento del turismo en la República Dominicana se traduzca en mayor producción local, más innovación y cadenas de suministro más competitivas y responsables. El reto ahora es pasar del papel a la práctica.

