Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos, encendió las alarmas este miércoles al declarar que “todas las opciones están sobre la mesa” cuando fue consultado sobre un posible plan del Pentágono para ejecutar la captura del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. La declaración, formulada durante una visita al Comando Central en Florida, evoca directamente la operación que en enero resultó en la detención del expresidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas.
Lo que revelan las palabras de Hegseth sobre Cuba
Desde las instalaciones del Comando Central de Estados Unidos (Centcom) en Florida, Hegseth no dejó lugar a ambigüedades: “Tenemos opciones por todos lados”, afirmó al ser presionado por la prensa sobre la posibilidad de una operación de “capturar y matar” contra Díaz-Canel. El secretario elogió la capacidad de planificación del Centcom, asegurando que ninguna otra institución lleva a cabo una planificación tan efectiva, y remató con una frase que resonó en toda la región: “Todas esas opciones están sobre la mesa”.
El funcionario también subrayó que existe “un montón de presión sobre el régimen de Cuba en este momento” y que La Habana tiene “grandes decisiones que deberían tomar”. Sin embargo, evitó confirmar o desmentir si se está diseñando una operación militar concreta similar a la ejecutada el 3 de enero en Caracas, donde Maduro fue capturado y trasladado para enfrentar cargos de narcoterrorismo en Nueva York.
La advertencia directa a La Habana que nadie esperaba
Más allá de la retórica sobre la captura del presidente cubano, Hegseth lanzó un mensaje de advertencia explícito al gobierno de Cuba. Calificó de “imprudente” cualquier intento de La Habana por adquirir armamento que pudiera representar una amenaza para la base estadounidense en Guantánamo o para el territorio nacional de Estados Unidos. La advertencia amplía el alcance de la presión militar y diplomática que Washington ejerce sobre la isla, más allá de la figura de Díaz-Canel.
Al ser consultado sobre si potencias como China o Rusia estarían armando a Cuba, Hegseth reconoció que “siempre hay un riesgo”, aunque aclaró que no estaba haciendo referencia a inteligencia específica. La respuesta, deliberadamente vaga, mantiene abierta la posibilidad de escalar la presión en función de cómo evolucione el panorama geopolítico en el Caribe.
Trump decide, el Pentágono se prepara
Hegseth fue enfático al situar la decisión final en manos del presidente Donald Trump. Explicó que el rol del Departamento de Guerra es presentar opciones al comandante en jefe según las decisiones que se adopten a nivel de liderazgo, y que el Pentágono estará listo para cualquier eventualidad. Esta formulación no es casual: al trasladar la responsabilidad a Trump, Hegseth convierte cada declaración pública en una señal de presión hacia La Habana, sin comprometer formalmente una acción militar.
El patrón es reconocible. Antes de la operación en Venezuela, funcionarios estadounidenses también recurrieron a un lenguaje deliberadamente ambiguo sobre las “opciones disponibles”. Que Hegseth emplee ahora la misma retórica respecto a la captura del presidente de Cuba no es un detalle menor: es, en sí mismo, parte de la estrategia de presión que Washington ha desplegado contra los gobiernos de la región que considera adversarios.
- Operación en Venezuela: Maduro fue capturado el 3 de enero en Caracas y enfrenta cargos de narcoterrorismo en Nueva York.
- Presión sobre Cuba: Hegseth afirmó que el régimen cubano enfrenta una presión significativa y debe tomar “grandes decisiones”.
- Advertencia sobre armamento: Calificó de “imprudente” que Cuba busque armas que amenacen Guantánamo o territorio estadounidense.
- Rol de Trump: El secretario dejó claro que cualquier acción depende de las decisiones del presidente Donald Trump.

