Los partos de extranjeras en las principales maternidades públicas del país cayeron más de un 50 % en lo que va del año, y ese descenso se refleja directamente en los niveles de ocupación hospitalaria. Así lo reveló el director del Servicio Nacional de Salud (SNS), Julio Landrón, quien ofreció los datos en una entrevista en el programa radial Esto No Tiene Nombre, donde también aclaró que la reducción no ha implicado ningún cambio en la política de atención a pacientes sin importar su origen.
El dato que transforma el panorama de las maternidades públicas
Landrón tomó como referencia dos de los centros obstétricos de mayor demanda en el país: las maternidades Nuestra Señora de la Altagracia y San Lorenzo de Los Mina. En ambos establecimientos, el 42 % de las camas se encuentran actualmente disponibles, una cifra que contrasta con los niveles de ocupación que registraban meses atrás, cuando la presión asistencial era notablemente mayor.
El director del SNS vinculó directamente esa disponibilidad con la reducción en el número de parturientas extranjeras que acuden a estos centros. Según sus declaraciones, la correlación entre ambos indicadores es clara: menos partos de extranjeras equivale a una menor presión sobre la infraestructura hospitalaria pública, lo que a su vez libera capacidad para atender a la población dominicana.
Partos de extranjeras en baja, pero la atención no cambia
A pesar de la reducción estadística, Landrón fue enfático en señalar que los hospitales públicos dominicanos no han modificado su protocolo de atención universal. La política institucional del SNS establece que ningún paciente puede ser rechazado por razones de nacionalidad o estatus migratorio, y esa norma se mantiene vigente.
“Nosotros no negamos servicio de salud. Todo el que llega a la República Dominicana es asistido con el mismo nivel, con las mismas condiciones, con el mismo tratamiento”, afirmó el funcionario, dejando claro que la disminución en los partos de extranjeras responde a factores externos al sistema sanitario y no a una restricción de acceso impuesta por los centros de salud.
- La atención se garantiza independientemente de la nacionalidad del paciente.
- El protocolo de verificación migratoria se activa únicamente después del alta médica.
- Los hospitales públicos mantienen sus estándares de servicio sin distinción de condición migratoria.
En ese sentido, Landrón aclaró el rol que cumple la Dirección General de Migración dentro de este proceso. Los controles migratorios no interfieren con la atención clínica: el protocolo de verificación se aplica exclusivamente una vez que el sistema sanitario ha garantizado tanto la atención de la paciente como su posterior alta. Es decir, primero se atiende y luego, si corresponde, interviene Migración.
Lo que revelan las cifras sobre el sistema de salud dominicano
Más allá del debate migratorio, los datos presentados por el SNS ponen sobre la mesa una realidad estructural: las maternidades públicas dominicanas operaban con una presión asistencial significativa, en parte alimentada por una alta demanda de parturientas extranjeras. La reducción de más del 50 % en ese segmento ha generado un alivio visible en la capacidad instalada de los centros.
Para el Servicio Nacional de Salud, este escenario representa una oportunidad para redistribuir recursos, mejorar tiempos de atención y fortalecer la calidad del servicio en establecimientos que históricamente han operado al límite de su capacidad. El 42 % de camas disponibles en centros como La Altagracia y San Lorenzo de Los Mina no es solo un número: es un indicador de que el sistema tiene, por ahora, margen para respirar.

