El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., ha declarado un estado nacional de emergencia energética debido a la escasez de suministro provocada por la guerra en Irán, la cual está afectando especialmente a los países asiáticos dependientes de las importaciones desde el estrecho de Ormuz.
Medidas adoptadas por el gobierno filipino
Este martes, Marcos Jr. firmó una orden ejecutiva que establece un comité encargado de implementar medidas de protección ante el “peligro inminente que afecta la disponibilidad y la estabilidad del suministro energético del país”, según informó la cadena ABS-CBN. En la orden se menciona que el secretario de Energía ha indicado que las circunstancias actuales representan un riesgo crítico para el suministro energético, lo que hace necesaria una respuesta urgente para garantizar su estabilidad y suficiencia.
La declaración del estado de emergencia energética permitirá al Gobierno adoptar medidas coordinadas para enfrentar los riesgos derivados de las perturbaciones en el suministro energético global. Aunque la orden no especifica si se impondrán límites en los precios de los productos petrolíferos, la legislación permite al presidente eludir ciertos procedimientos para controlar precios o acelerar la adquisición de materias primas en situaciones como esta.
Impacto en la seguridad y el orden público
Como parte de las medidas de contingencia, Filipinas ya había autorizado de manera temporal el uso de productos petrolíferos de estándar Euro II en el transporte y la industria, los cuales son más contaminantes, en respuesta a la crisis de suministro. El primer día oficial bajo el estado de emergencia ha visto el aumento del despliegue policial para proteger instalaciones clave y mantener el orden público. Las fuerzas de seguridad están en “alerta reforzada”, y el jefe de la Policía Nacional de Filipinas, general Jose Melencio Nartatez Jr., ha afirmado que están preparados para asegurar infraestructuras críticas y abordar actividades que puedan desestabilizar el orden público.
Las recientes tensiones en Irán han llevado a muchos países de la región a enfrentar desafíos significativos en el acceso a la energía, siendo Filipinas el primero en declarar oficialmente una emergencia energética por esta situación.

