El Partido Camino Nuevo instaló una nueva valla promocional con la imagen del senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, en la entrada este de la capital, a la altura del puente Duarte. La acción ocurre en medio de una orden expresa de la Junta Central Electoral que prohíbe este tipo de despliegue fuera del período oficial de campaña, lo que convierte cada nueva valla en un acto de desafío institucional con consecuencias políticas y legales.
Lo que revela la valla: mensaje, código QR y respaldo presidencial
La pieza publicitaria no es un anuncio ordinario. Lleva impresa la inscripción “Camino Nuevo” e incorpora un código QR que invita a la ciudadanía a sumarse a la iniciativa del partido, un mecanismo de captación de simpatizantes que va más allá de la simple imagen institucional. El contexto político que rodea la valla tampoco deja lugar a ambigüedades: el presidente del Partido Camino Nuevo, Eglenin Morrison, ha declarado públicamente que Omar Fernández cuenta con el respaldo de la organización para convertirse en el próximo presidente de la República Dominicana.
Esa declaración de respaldo, combinada con la instalación de vallas en puntos estratégicos de Gran Santo Domingo, configura lo que la Junta Central Electoral clasifica como propaganda electoral anticipada, una práctica expresamente vedada por el marco legal que regula la actividad política en el país. La ubicación del nuevo material —en una de las arterias de mayor tránsito de la capital— amplifica el alcance del mensaje y, con él, la visibilidad del conflicto con el organismo electoral.
La JCE endurece su postura ante Omar Fernández y el Partido Camino Nuevo
La Junta Central Electoral no llegó a esta situación sin haber advertido antes. El organismo había concedido un plazo de cinco días hábiles al Partido Camino Nuevo para retirar las vallas colocadas en distintos puntos de Gran Santo Domingo, al considerar que el material constituye precampaña electoral encubierta. Lejos de acatar la disposición, el partido respondió con la instalación de nuevas piezas, lo que eleva la tensión entre ambas partes y obliga a la JCE a definir si procederá con medidas más severas.
El organismo ha recordado que las organizaciones partidarias únicamente pueden desarrollar actividades de carácter institucional dentro del marco legal y constitucional vigente, sin que esas acciones impliquen actos anticipados de precampaña o campaña electoral. La distinción, aunque técnica, tiene consecuencias prácticas: una valla con el nombre de un partido puede ser institucional; una valla con la imagen de un aspirante presidencial respaldado por ese partido, acompañada de un mecanismo de afiliación, difícilmente lo es.
- La JCE otorgó un plazo de cinco días hábiles para retirar las vallas previas.
- El partido instaló nuevas vallas tras vencer ese plazo.
- La nueva pieza incluye imagen de Omar Fernández, nombre del partido y código QR de afiliación.
- El presidente del PCN ha declarado su respaldo a Fernández como candidato presidencial.
El episodio pone a prueba la capacidad coercitiva de la Junta Central Electoral en un momento en que varios actores políticos tantean los límites del período preelectoral. La respuesta institucional que adopte el organismo ante la reincidencia del Partido Camino Nuevo marcará un precedente sobre hasta dónde puede llegar la propaganda anticipada sin consecuencias formales en el sistema político dominicano.

