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Alfredo Pacheco recibe antorcha XXV Juegos Centroamericanos

Alfredo Pacheco recibe antorcha XXV Juegos Centroamericanos

Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados, recibió este martes la antorcha de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 en un acto cargado de simbolismo institucional celebrado en la explanada del Palacio del Congreso Nacional. La ceremonia reunió a las más altas figuras de los órganos constitucionales del país, convirtiendo el relevo de la llama en una declaración colectiva del compromiso dominicano con el evento deportivo más antiguo de su categoría a nivel mundial.

Alfredo Pacheco y el relevo que encendió el Congreso

La antorcha llegó a manos de Pacheco desde las del presidente del Tribunal Constitucional, Napoleón Estévez Lavandier, quien a su vez la transfirió al presidente del Senado, Ricardo de los Santos. El recorrido institucional de la llama no se detuvo ahí: también la sostuvieron figuras como Ignacio Pascual Camacho, presidente del Tribunal Superior Electoral; Emma Polanco, presidenta de la Cámara de Cuentas; y Dharuelly Leany D´Aza Caraballo, vicepresidenta de la Cámara de Diputados, entre otros representantes del Estado dominicano.

La presencia de tantos actores institucionales en un solo acto deportivo no es casual. Refleja la dimensión política y social que la República Dominicana ha decidido otorgarle a su rol como sede de los Juegos, un evento que en 2026 alcanzará su edición número veinticinco y, con ella, un siglo de historia ininterrumpida en el deporte regional.

Lo que revela la llama: un legado centenario en juego

El periodista José Monegro, organizador de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, tomó la palabra para subrayar algo que va más allá de la logística deportiva: la capacidad del deporte para articular a la sociedad en torno a un propósito común. Su intervención marcó el tono del acto, que no fue solo un relevo de antorcha sino una declaración de intenciones sobre lo que el país espera proyectar al mundo.

Luisín Mejía Oviedo, presidente del Centro Caribe Sport, añadió una perspectiva histórica que amplía el significado del evento: la llama que circuló entre las manos de los presentes simboliza un legado centenario, el de unos juegos que, según destacó, son los más antiguos del mundo en su categoría. Esa condición convierte la edición de 2026 en algo más que una competencia: es la celebración de cien años de una tradición deportiva que nació en la región y que la región ha sostenido.

  • Garbialdi Bautista, presidente del Comité Olímpico Dominicano
  • Luisín Mejía Oviedo, presidente del Centro Caribe Sport
  • Ignacio Pascual Camacho, presidente del Tribunal Superior Electoral
  • Emma Polanco, presidenta de la Cámara de Cuentas
  • Anselmo Alejandro Bello, participante en el relevo
  • Dharuelly Leany D´Aza Caraballo, vicepresidenta de la Cámara de Diputados

El 24 de julio como fecha que lo cambia todo

El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, fue directo al señalar que la celebración, prevista a partir del 24 de julio de 2026, pondrá en evidencia la capacidad organizativa y la vocación de hospitalidad de la República Dominicana ante el continente. Sus palabras apuntaron a un país que no solo aspira a competir en el medallero, sino a demostrar que puede gestionar con solvencia uno de los eventos multideportivos más complejos del hemisferio.

El acto en el Palacio del Congreso Nacional funcionó, en ese sentido, como un anticipo del espíritu que se espera impregne los Juegos: institucional, inclusivo y consciente del peso histórico del momento. La antorcha que pasó de mano en mano entre jueces constitucionales, legisladores y dirigentes deportivos no es solo un símbolo olímpico; es la señal de que el Estado dominicano, en su conjunto, ha asumido los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe como un proyecto nacional.

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