El próximo martes 8 de julio de 2026, a las 10:00 de la mañana, los teléfonos móviles de miles de dominicanos emitirán una alerta inesperada. No será una emergencia real: será el Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto 2026, un ejercicio de alcance nacional ordenado por el presidente Luis Abinader para poner a prueba la capacidad de respuesta del país ante uno de los fenómenos naturales más destructivos y menos predecibles.
El simulacro nacional que pondrá a prueba cada rincón del país
El ejercicio se desarrollará de forma simultánea en todo el territorio nacional e involucrará a un amplio espectro de actores: instituciones públicas y privadas, centros educativos, organizaciones sociales y ciudadanos de a pie. La coordinación estará a cargo del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y contará con la participación activa de la Defensa Civil y otros organismos del sistema nacional de respuesta.
A las 10:00 a.m. en punto, además de las alertas en los celulares, se activarán sirenas, silbatos y altavoces en distintos puntos del país. Las autoridades han pedido a la población que tenga presente la fecha y la hora para evitar confusiones o reacciones de pánico innecesarias durante el ejercicio.
Entre los elementos más destacados de esta jornada figura la activación de un sistema de mensajería masiva a teléfonos móviles. Su propósito no es solo alertar, sino también evaluar el funcionamiento de esa herramienta tecnológica en condiciones que simulen una emergencia real, identificar fallas y mejorar los tiempos de respuesta de cara a un evento sísmico de gran magnitud.
Por qué la preparación es la única respuesta posible ante un terremoto
El director del COE, Edwin Olivares, fue directo al explicar la razón de fondo detrás del ejercicio: los terremotos no avisan. A diferencia de huracanes o tormentas tropicales, que pueden rastrearse con días de anticipación, un sismo puede sacudir el territorio en cuestión de segundos, sin margen para improvisar. Por eso, la preparación previa no es una opción, sino la única estrategia viable para reducir víctimas y daños.
En la misma línea, el ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista, subrayó que estos ejercicios son fundamentales para que la población interiorice las medidas de autoprotección y sepa exactamente qué hacer cuando el suelo comience a moverse. Conocer las rutas de evacuación, identificar los puntos de encuentro y mantener la calma son habilidades que solo se desarrollan con práctica.
- Conocer y practicar las rutas de evacuación del hogar, trabajo o centro educativo.
- Identificar zonas seguras dentro de los edificios, alejadas de ventanas y objetos que puedan caer.
- Mantener un kit de emergencia con agua, medicamentos y documentos esenciales.
- Saber cómo reaccionar durante el movimiento sísmico: agacharse, cubrirse y sujetarse.
- Conocer los puntos de reunión establecidos por las autoridades locales.
El simulacro también servirá como banco de pruebas para las instituciones del sistema nacional de respuesta, que aprovecharán la jornada para medir sus mecanismos de activación y coordinación interna. Detectar cuellos de botella en la cadena de mando durante un ejercicio controlado puede marcar la diferencia entre una respuesta eficaz y el caos en una emergencia real.
Un mandato presidencial con objetivos concretos
El Simulacro Nacional de 2026 no surge de forma espontánea. Fue ordenado directamente por el presidente Luis Abinader con el objetivo de fortalecer las tres fases críticas de la gestión de riesgos: prevención, respuesta y recuperación. La República Dominicana comparte la isla La Hispaniola con Haití, una zona de alta actividad sísmica que ha protagonizado algunos de los terremotos más devastadores del hemisferio occidental en las últimas décadas.
Ese contexto geográfico convierte al simulacro nacional en algo más que un ejercicio de rutina. Es una inversión en resiliencia colectiva. Cada ciudadano que sepa cómo actuar ante un terremoto es un eslabón menos débil en la cadena de respuesta nacional. Las autoridades esperan que la participación masiva de este martes envíe un mensaje claro: la preparación ante desastres es una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad.

