La prohibición de Estados Unidos a las importaciones de mango dominicano no es un accidente sanitario aislado: es, según los propios profesionales del agro, el síntoma visible de una crisis estructural que lleva años gestándose en silencio. Así lo advirtió Tito Hernández, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Agropecuarios (ANPA), quien señaló que la veda al mango expone el deterioro profundo de las capacidades del Estado dominicano para proteger su producción agrícola.
Lo que reveló la veda al mango sobre el Estado dominicano
El impacto de la medida es inmediato y cuantificable. Según Hernández, la suspensión afecta a más de 2,100 productores y aproximadamente 150,000 tareas cultivadas, en un sector que el año pasado generó cerca de 50 millones de dólares en exportaciones. La República Dominicana tenía previsto colocar alrededor de 10 millones de cajas de mango en 2026, cifra que el propio ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, había anunciado durante la reciente feria Expo Mango como prueba del posicionamiento del mango dominicano como “marca país”.
Ese escenario optimista chocó de frente con la realidad cuando el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos detuvo las importaciones tras detectar incumplimientos en los protocolos sanitarios establecidos por el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (Aphis). Las inspecciones realizadas en fincas locales confirmaron que las fallas identificadas previamente no habían sido corregidas, lo que activó el cierre automático del mercado.
Para Hernández, la causa raíz no está en los productores sino en una decisión administrativa que debilitó el sistema de vigilancia fitosanitaria del país: la reducción drástica del personal especializado en sanidad vegetal. “Ese personal que trabajaba en esa área fue prácticamente cancelado todo”, declaró, subrayando que sin esos técnicos el Estado perdió la capacidad de prevenir y controlar plagas antes de que escalen a una crisis de exportación.
Un sector paralizado: café, plátano y la amenaza de la peste porcina
La veda al mango no es el único frente abierto. Hernández advirtió que los problemas fitosanitarios se extienden a otros cultivos estratégicos para la economía dominicana, entre ellos:
- Café
- Plátano
- Cítricos
- Habichuelas
A esto se suma la amenaza latente de la peste porcina africana, una enfermedad que ha devastado hatos en varios países de la región y que, según el dirigente gremial, requiere una respuesta institucional que hoy no existe con la solidez necesaria. El cuadro que describe Hernández es el de un Ministerio de Agricultura con programas inactivos, compromisos gubernamentales incumplidos y un sector que, en sus propias palabras, se encuentra “totalmente paralizado”.
La dimensión política del conflicto también ha escalado. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) acusó al gobierno actual de ser directamente responsable de la suspensión de exportaciones, argumentando que la crisis se originó en el abandono del Programa de Preinspección de la Mosca de la Fruta del Mango, iniciado en 2016 durante una administración del PLD. La detección de la mosca del Mediterráneo en fincas dominicanas fue precisamente el detonante técnico que activó la respuesta del Aphis.
La marcha al Palacio Nacional y lo que exigen los agrónomos
Ante este panorama, la ANPA ha decidido pasar de las advertencias a la acción directa. La asociación notificó al Ministerio de Interior y Policía sobre una marcha programada hacia el Palacio Nacional el próximo viernes 24, donde los profesionales agropecuarios exigirán el cumplimiento de los compromisos gubernamentales pendientes y mejores condiciones para el ejercicio de su profesión.
Hernández fue enfático en señalar que la seguridad alimentaria del país no puede garantizarse sin la participación activa de los agrónomos en el diseño e implementación de las políticas agrícolas. La veda al mango, en ese sentido, no es solo una pérdida económica de decenas de millones de dólares: es una advertencia sobre lo que ocurre cuando se desmantelan los sistemas técnicos que sostienen la competitividad de un sector entero. Si el Estado no reconstruye esa capacidad institucional, advierten los especialistas, otras vedas podrían seguir.

