Una deuda comercial no saldada podría estar detrás del asesinato de un haitiano-estadounidense cuyo cuerpo fue hallado enterrado bajo una estructura de concreto en un local comercial del sector Buenos Aires, en el barrio Herrera, Santo Domingo Oeste. Así lo establece la solicitud de medida de coerción presentada por el Ministerio Público, que apunta a dos hombres como responsables del crimen y pide su prisión preventiva.
El asesinato de haitiano-estadounidense que sacudió a Herrera
La víctima, identificada como Andy Louissant, fue atraída la noche del 10 de septiembre a un encuentro en las cercanías de un centro comercial en la avenida Luperón, supuestamente para discutir asuntos comerciales. Quien lo citó fue José Antonio Martínez Joseph, uno de los dos imputados en el caso. La pareja de Louissant presenció ese encuentro y declaró ante las autoridades que existía un conflicto previo: una deuda que Martínez Joseph mantenía con la víctima.
Louissant llegó al lugar en una yipeta alquilada, pero fue interceptado por el segundo imputado, Juan Gabriel Marte Ramírez, quien conducía un Honda Accord. La situación escaló en los alrededores de un centro médico en la avenida Isabel Aguiar, donde se unió Martínez Joseph. Juntos, los tres continuaron hacia la Urbanización Don Honorio, donde los imputados dejaron estacionados sus propios vehículos y se retiraron en el automóvil de Marte Ramírez, llevándose a Louissant.
Lo que revelan las evidencias: GPS, cámaras y concreto fresco
Al no regresar, los familiares de Louissant iniciaron su búsqueda horas después. Con la colaboración del propietario de la yipeta alquilada, lograron rastrear el vehículo mediante GPS hasta Bella Colinas, en Manoguayabo, pero sin rastro de la víctima. Las autoridades determinaron posteriormente que el automóvil había permanecido en las cercanías de la residencia de Martínez Joseph.
Las cámaras de seguridad del área capturaron imágenes que resultaron determinantes: en el video se observa a Louissant intentando escapar de sus agresores, siendo alcanzado y obligado a regresar al vehículo. El Honda Accord de Marte Ramírez, que era de alquiler, presentaba además indicios de un líquido con características y olor similares a la sangre. Interrogado al respecto, Marte Ramírez declaró que él y Martínez Joseph habían tenido una pelea con un amigo.
Las investigaciones también arrojaron un dato que resultó clave para reconstruir la cronología del crimen: registros documentales confirman que Martínez Joseph compró materiales de construcción el 11 de septiembre, un día después de la desaparición de Louissant. Ese detalle, sumado a los registros de rutas y paradas de la yipeta de la víctima durante los días 10 y 11 de septiembre, permitió a las autoridades trazar con precisión los movimientos de los imputados.
El 14 de septiembre, el Ministerio Público ejecutó una orden de allanamiento en un establecimiento comercial del sector Buenos Aires. Allí encontraron el cuerpo sin vida de Louissant, oculto dentro de una estructura de concreto de construcción reciente. La evidencia apuntaba directamente a los imputados.
Dos arrestados y una audiencia que definirá su situación
Martínez Joseph fue arrestado ese mismo 14 de septiembre, mientras que Marte Ramírez fue capturado al día siguiente, el 15 de septiembre, en cumplimiento de las órdenes judiciales correspondientes. Ambos enfrentan cargos de asociación de malhechores agravada y asesinato, los delitos más graves contemplados en el proceso penal dominicano para este tipo de crimen.
El Ministerio Público ha solicitado la imposición de prisión preventiva para los dos imputados, medida que será evaluada por la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente del Distrito Nacional. La audiencia, prevista para este miércoles, determinará si los acusados permanecen detenidos durante el proceso o si el tribunal considera procedente una medida alternativa. Dado el volumen de evidencias presentadas —registros GPS, videos de seguridad, análisis forenses y documentos de compra de materiales—, el caso del asesinato de haitiano-estadounidense en Herrera se perfila como uno con una base probatoria sólida desde sus primeras etapas.

