La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha calificado como un posible acto de limpieza étnica el desalojo forzado de más de 33,000 palestinos de tres campos de refugiados en el norte de Cisjordania. El señalamiento, contenido en un informe oficial, apunta directamente a las acciones de las fuerzas israelíes durante la operación Muro de Hierro, ejecutada entre enero y febrero de 2025 en los campos de Jenin, Nur Shams y Tulkarm.
Lo que revela el informe sobre la operación Muro de Hierro
El documento detalla un patrón sistemático de acciones militares que, según la ONU, fue más allá de los objetivos de seguridad declarados. Durante la operación, las fuerzas militares y de seguridad israelíes llevaron a cabo ejecuciones de civiles, destruyeron un número significativo de viviendas y dañaron infraestructuras esenciales, incluyendo carreteras y sistemas de suministro de agua y electricidad. Además, se obstaculizó deliberadamente el acceso humanitario a las zonas afectadas, dejando a los residentes sin alternativa real frente al desplazamiento.
El informe describe también el método empleado para vaciar los campos: un desalojo puerta a puerta en el que los residentes recibieron un mensaje inequívoco. Según testimonios recogidos de personas desplazadas, los soldados israelíes les comunicaron que no habría más campos de refugiados y que su destino debía ser Jordania. Para la ONU, esa combinación de destrucción física, bloqueo humanitario y mensaje explícito de expulsión configura los elementos que definen la limpieza étnica bajo el derecho internacional.
Campos con décadas de historia, borrados en semanas
Los tres campos afectados forman parte de los 19 campos de refugiados existentes en Cisjordania, todos ellos establecidos tras la expulsión de aproximadamente 700,000 palestinos durante la guerra de 1948, un evento conocido en árabe como Nakba, que significa «catástrofe». Lo que en su origen fueron asentamientos de emergencia se transformó, a lo largo de décadas, en áreas urbanizadas densamente pobladas, administradas por la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) y habitadas por refugiados y sus descendientes.
La destrucción de estos campos no representa únicamente una pérdida material. Implica el borrado de comunidades con identidad propia, historia colectiva y vínculos directos con el desplazamiento original de 1948. En ese sentido, el informe de la ONU conecta los hechos de 2025 con una cadena histórica que se remonta a los orígenes del conflicto palestino-israelí, lo que amplifica el peso político y jurídico de la acusación.
El alcance del desplazamiento y sus consecuencias inmediatas
Las consecuencias del operativo se pueden resumir en cifras y hechos concretos que ilustran la magnitud del impacto:
- Más de 33,000 palestinos fueron desalojados de sus hogares.
- Los campos afectados son Jenin, Nur Shams y Tulkarm, todos en el norte de Cisjordania.
- La operación se desarrolló entre enero y febrero de 2025.
- Se destruyeron viviendas y se dañaron redes de agua, electricidad y vías de acceso.
- El acceso de organizaciones humanitarias fue bloqueado durante la operación.
La acusación de limpieza étnica formulada por la ONU no es un término menor en el derecho internacional. Su uso por parte de un organismo oficial de Naciones Unidas eleva la gravedad del señalamiento y abre la puerta a posibles mecanismos de rendición de cuentas. El informe representa, en ese contexto, un documento con potencial impacto en los debates que se desarrollan en el Consejo de Seguridad y en la Corte Internacional de Justicia respecto al conflicto en los territorios palestinos ocupados.

