La República Dominicana ha asumido un rol que va más allá de la vecindad geográfica: se ha convertido en la principal plataforma logística de la misión internacional que enfrenta la crisis de seguridad en Haití, con contribuciones que superan los US$21 millones y una red de facilidades que incluye tránsito de tropas, operaciones aéreas humanitarias y evacuaciones médicas para el personal extranjero desplegado en el país vecino.
Lo que revela la plataforma logística dominicana en cifras
El canciller Víctor “Ito” Bisonó desglosó los números el 26 de octubre durante el programa La Agenda Semanal, liderado por el presidente Luis Abinader. La contribución económica directa asciende a US$20 millones destinados a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), más aproximadamente US$1,061,000 adicionales para operaciones logísticas, evacuaciones médicas y otras facilidades para el personal internacional. En total, el Estado dominicano ha comprometido más de US$21 millones en apoyo a una misión que busca restaurar condiciones mínimas de gobernabilidad en Haití.
Esas cifras no son simbólicas. Reflejan una decisión estratégica del Gobierno dominicano de involucrarse activamente en la estabilización del país vecino sin cruzar una línea que el presidente Abinader ha trazado con claridad: no habrá envío de tropas nacionales para combatir directamente a las pandillas haitianas. El enfoque se concentra en facilitar las operaciones internacionales, ofrecer asistencia humanitaria y fortalecer los mecanismos de cooperación e inteligencia.
Por qué el territorio dominicano se volvió indispensable para la GSF
La respuesta está en la geografía y en el colapso institucional haitiano. Los puertos y aeropuertos de Haití operan bajo condiciones de inseguridad extrema, lo que dificulta el acceso de organizaciones internacionales al país. En ese contexto, el territorio dominicano se convirtió en la vía de entrada más viable para equipos, personal y suministros destinados a la misión. Entre las facilidades concretas que ha proporcionado la República Dominicana se encuentran:
- Autorización para el tránsito de contingentes extranjeros por territorio dominicano.
- Operaciones aéreas humanitarias y traslado de cargas militares.
- Asistencia médica y evacuaciones hacia centros hospitalarios dominicanos para miembros de la misión.
- Coordinación del desplazamiento de personal, equipos militares y suministros hacia Haití.
Un episodio concreto ilustró esta colaboración: el embarque de un buque en el Puerto de Haina, cargado con equipos, armamento y vehículos especializados con destino a Haití, con financiamiento de Alemania. En esa operación participaron representantes del Gobierno dominicano y funcionarios de las Naciones Unidas, quienes reafirmaron el compromiso dominicano con las iniciativas internacionales para estabilizar el país vecino.
El reconocimiento de la ONU y el estado actual de la fuerza multinacional
El 1 de noviembre, la ONU reconoció públicamente la colaboración logística dominicana como esencial para las operaciones de la GSF. La subsecretaria general de la ONU, Daniela Kroslak, agradeció de forma explícita la cooperación para facilitar la movilización de personal y suministros, un reconocimiento que posiciona a la República Dominicana como actor clave en la arquitectura de seguridad regional.
Al momento de la publicación de estos datos, la Fuerza de Supresión de Pandillas registra 2,285 miembros provenientes de distintos países. La composición de la fuerza es la siguiente:
- Sri Lanka: 854 efectivos
- Chad: 747 efectivos
- El Salvador: 225 efectivos
- Guatemala: 217 efectivos
- Mongolia: 165 efectivos
- Bangladesh: 50 efectivos
- Jamaica: 27 efectivos
La urgencia del refuerzo quedó subrayada cuando la Cancillería salvadoreña anunció el 28 de octubre el despliegue de más de 2,000 soldados adicionales para rescatar a cuatro aerotécnicos desaparecidos en Haití, evidenciando la volatilidad del terreno y la necesidad de una capacidad de respuesta robusta y coordinada.
La línea que Abinader no cruzará y lo que viene para la frontera
El presidente Luis Abinader ha sido consistente en su postura: la participación dominicana en la crisis haitiana tiene límites definidos por la soberanía y la seguridad nacional. No habrá intervención militar directa. Lo que sí continuará es el fortalecimiento de la frontera, la incorporación de nuevas tecnologías para las Fuerzas Armadas y la presencia activa de la República Dominicana en foros internacionales donde se discute el futuro de Haití.
Esta estrategia busca un equilibrio delicado: contribuir a la estabilización del vecino sin asumir los riesgos políticos y militares de una intervención directa. Al operar como plataforma logística, la República Dominicana maximiza su influencia en el proceso sin comprometer a sus soldados en un conflicto de alta complejidad. Es una apuesta por la diplomacia activa respaldada por recursos concretos, y hasta ahora, reconocida por la comunidad internacional como una contribución indispensable para que la misión pueda operar.

