El periodismo dominicano se detuvo este fin de semana para despedir a uno de sus referentes más queridos. Carlos Batista Matos, comunicador emblemático de la crónica de arte y espectáculos, recibió un adiós multitudinario que reunió a figuras de la comunicación, el entretenimiento y la cultura del país en un acto cargado de emoción y reconocimiento.
Un adiós que sacudió los pasillos de la comunicación dominicana
Cientos de personas se congregaron en las honras fúnebres de Carlos Batista para rendir tributo a una carrera construida con dedicación, estilo y un compromiso genuino con la difusión del arte dominicano. Familiares, colegas y seguidores compartieron el mismo espacio de duelo, convirtiendo la despedida en un reflejo fiel del impacto que el comunicador tuvo en quienes lo conocieron dentro y fuera de las pantallas.
El acto se caracterizó por gestos de afecto espontáneos y palabras que subrayaron no solo su trayectoria profesional, sino también la huella personal que dejó en quienes trabajaron a su lado. La presencia masiva habló por sí sola: Carlos Batista no era solo un nombre en los créditos de un programa, era una institución del periodismo de espectáculos en la República Dominicana.
Ángel Adriano, productor general de Color Visión, fue uno de los primeros en tomar la palabra para dimensionar la pérdida: «Carlos Batista fue un periodista destacado y líder en su horario, siempre comprometido con el canal. Su ausencia se siente profundamente en los pasillos de Color Visión». Sus palabras resumieron lo que muchos en el sector sentían pero aún no habían podido articular.
La silla vacía que Carlos Batista dejó en «Con los famosos»
Quizás la imagen más poderosa de la jornada llegó a través del testimonio de Héctor Gómez, compañero de Batista en el programa Con los famosos. Gómez describió la experiencia de enfrentarse cada día al set de grabación con la silla vacía que durante años ocupó su colega, una imagen que condensa mejor que cualquier discurso la magnitud de la ausencia.
Según Gómez, aceptar la partida de Batista ha sido un proceso emocionalmente desafiante, agravado por la incertidumbre sobre quién ocupará ese espacio de forma permanente. La pregunta no es solo logística: implica encontrar a alguien capaz de sostener el nivel de autoridad, carisma y conocimiento que Carlos Batista aportaba cada semana al programa.
- Ángel Adriano, productor general de Color Visión: destacó su liderazgo en horario y su compromiso institucional.
- Héctor Gómez, copresentador de Con los famosos: compartió el impacto emocional de enfrentar el set sin su colega.
- Figuras del arte y la comunicación dominicana acompañaron a la familia durante las honras fúnebres.
Más allá del dolor inmediato, los testimonios coincidieron en un punto: la carrera de Carlos Batista se distinguió por un estilo directo y elegante, poco común en un género que suele inclinarse hacia el sensacionalismo. Esa combinación lo consolidó como una de las voces más influyentes en la crónica de arte de la República Dominicana, un referente al que colegas más jóvenes miraban como modelo de ejercicio periodístico responsable y apasionado.
Su contribución al periodismo de espectáculos dejó una huella que trasciende los programas que condujo o los artistas que entrevistó. Carlos Batista ayudó a elevar la crónica cultural a un lugar de mayor dignidad dentro del ecosistema mediático dominicano, demostrando que cubrir el arte con rigor y afecto no son objetivos contradictorios. Ese es, quizás, el legado más duradero que deja a quienes continúan el oficio.

