El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Rafael Santos Badía, lanzó un diagnóstico que reencuadra el debate educativo en el país: el origen de los problemas del sistema no está en las universidades, sino mucho antes. “El problema en educación no estaba en la superior, sino en la educación básica“, afirmó el funcionario durante su intervención en el programa Hoy Mismo, citando las propias palabras que le dirigió al presidente Luis Abinader cuando fue designado en el cargo. La declaración no es menor: define la hoja de ruta de una reforma que promete alcanzar todos los niveles del sistema educativo dominicano.
Por qué la fusión de ministerios no resuelve el problema
Uno de los puntos más debatidos en el ámbito educativo ha sido la posible unificación de los ministerios de Educación y de Educación Superior. Santos Badía fue categórico al respecto: esa fusión no solo no resolvería las dificultades estructurales del sistema, sino que fue formalmente descartada el 27 de febrero, durante una reunión de evaluación sobre los avances educativos del país. El propio expresidente Leonel Fernández, consultado previamente por el ministro, expresó su desacuerdo con esa medida, aunque respaldó la reforma en términos generales.
La postura del gobierno es clara: atacar el problema desde su raíz implica intervenir la educación básica, no reorganizar la arquitectura institucional en la cúspide del sistema. En ese sentido, el ministro subrayó que tanto su gestión como la del presidente Abinader están orientadas a identificar el origen de las fallas y actuar sobre ellas con respaldo técnico y político sostenido.
La educación básica en el centro de la reforma integral
La transformación que impulsa el MESCyT no es un esfuerzo aislado. Santos Badía detalló que en el proceso participan, de forma coordinada, el ministro de Educación, la directora del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) y el ministro de Administración Pública, además de asociaciones de rectores universitarios y otros actores del sistema. A través del INFOTEP, se han expandido las escuelas de capacitación técnica como parte de una estrategia que busca articular la formación con las necesidades reales del mercado laboral.
El ministro también aclaró que los centros CAIPI no serán incorporados a esta reforma, dado que se conciben como espacios de socialización y no de educación formal. La distinción no es trivial: marca los límites del alcance de la transformación y evita dispersar esfuerzos en áreas que responden a lógicas distintas.
- Ministro de Educación
- Directora del INFOTEP
- Ministro de Administración Pública
- Asociaciones de rectores universitarios
- Expresidentes Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina
El respaldo político que rodea a la reforma es significativo. Santos Badía confirmó que se reunió con los tres expresidentes mencionados antes de avanzar en el proceso, y que los tres manifestaron apoyo a la iniciativa. Ese consenso transversal busca blindar la reforma frente a posibles cambios de gobierno, garantizando su continuidad más allá de los ciclos electorales.
Consultas nacionales y una nueva ley que llega en agosto
El calendario de la reforma tiene fechas concretas. Las consultas nacionales arrancarán el 10 de junio e involucrarán a distintas regiones del país, periodistas, gremios y empresarios. El objetivo es que la nueva Ley de Educación no sea un documento técnico elaborado en despachos cerrados, sino el resultado de un proceso participativo que recoja las voces de los sectores más diversos de la sociedad dominicana.
La presentación formal del proyecto de ley está prevista para el 16 de agosto, fecha que coincide con el inicio de la segunda legislatura. Santos Badía fue cuidadoso al señalar que el futuro del MESCyT como institución aún no está definido: su permanencia o eliminación dependerá de lo que establezca la nueva normativa, lo que convierte a la ley en el verdadero eje de toda la transformación.
En definitiva, el ministro trazó una visión de reforma que parte del reconocimiento honesto de dónde está el problema: en la educación básica, no en los niveles superiores. Todo el sistema, desde primaria hasta secundaria, será sometido a un proceso de revisión integral guiado por los resultados de las consultas y el trabajo técnico. La pregunta que queda abierta es si el calendario se cumplirá y si el consenso político resistirá la presión de los intereses sectoriales que inevitablemente emergerán durante las consultas.

