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Arroz, DR-Cafta y Haití en discurso de Abinader en la ONU

Arroz, DR-Cafta y Haití en discurso de Abinader en la ONU

El presidente Luis Abinader tomó la tribuna de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas con una agenda cargada de tensiones comerciales y geopolíticas. El discurso de Abinader ante el máximo foro multilateral del mundo puso en el centro tres asuntos que definen buena parte de la política exterior e interior dominicana: la disputa arancelaria sobre el arroz, las fricciones con Washington en el marco del DR-Cafta, y el deterioro sostenido de la seguridad en Haití.

El arroz como campo de batalla comercial con Estados Unidos

La producción arrocera dominicana lleva meses en el ojo del huracán diplomático. El Gobierno de Abinader emitió el Decreto 693-24, una medida arancelaria diseñada para blindar a los agricultores locales frente a la competencia externa, pero Washington respondió exigiendo su derogación, argumentando que viola los compromisos adquiridos bajo el tratado de libre comercio DR-Cafta.

Lejos de ceder, el mandatario dominicano defendió la medida con firmeza durante su visita a Nueva York el pasado lunes. “Llevamos más de cuatro años trabajando en ese sentido y lo seguiremos haciendo, y estamos seguros de que Estados Unidos va a entender que debemos proteger nuestra producción, como ellos protegen la de ellos”, declaró Abinader ante la prensa. La frase resume con precisión la postura oficial: reciprocidad como principio, no como concesión.

El sector arrocero dominicano ha seguido de cerca cada movimiento de esta negociación. Los productores temen que la eliminación de las protecciones arancelarias abra la puerta a una competencia desigual con el arroz subsidiado estadounidense, lo que podría comprometer la viabilidad económica de miles de familias rurales que dependen de este cultivo.

  • El Decreto 693-24 establece medidas arancelarias sobre importaciones de arroz.
  • Estados Unidos solicitó formalmente su derogación por considerarlo incompatible con el DR-Cafta.
  • El Gobierno dominicano mantiene la medida y busca respaldo internacional para su postura.
  • El sector arrocero ha expresado su preocupación ante una posible apertura sin salvaguardas.

Haití y el llamado urgente a la comunidad internacional

El segundo eje del discurso de Abinader en la ONU fue la crisis haitiana, un tema que el Gobierno dominicano ha colocado sistemáticamente en la agenda multilateral. La inestabilidad política, el avance de las pandillas armadas y el colapso institucional en el país vecino no son, desde la perspectiva de Santo Domingo, un problema exclusivamente haitiano: sus consecuencias cruzan la frontera en forma de flujos migratorios irregulares, presión sobre servicios públicos y riesgos de seguridad.

Abinader aprovechó el escenario de la Asamblea General para reiterar el llamado dominicano a que la comunidad internacional asuma un papel más activo y concreto en la estabilización de Haití. La posición no es nueva, pero gana urgencia a medida que la situación en Puerto Príncipe se agrava y las soluciones multilaterales avanzan con lentitud.

Educación STEM y el encuentro con la UNESCO

Al margen de los temas más urgentes, la agenda neoyorquina de Abinader incluyó una reunión con Khaled El-Enany, director general de la UNESCO, en la sede de las Naciones Unidas. El encuentro giró en torno a los avances educativos de República Dominicana y a la posibilidad de instalar un instituto especializado en educación STEM en Punta Bergantín, una iniciativa que posicionaría al país como referente regional en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

En esa misma reunión se abordaron los resultados dominicanos en el Global Education Monitoring Report 2026, la publicación de la UNESCO que evalúa el acceso y la equidad educativa a escala mundial. Los datos de ese informe ofrecen un termómetro externo sobre el estado real del sistema educativo dominicano, más allá de las cifras oficiales.

En conjunto, la participación dominicana en la 81.ª Asamblea General refleja una diplomacia que combina la defensa de intereses económicos concretos —como el arroz y el DR-Cafta— con apuestas de largo plazo en educación y seguridad regional. El discurso de Abinader ante la ONU no fue solo un ejercicio protocolar: fue una declaración de prioridades en un momento en que varias de ellas están bajo presión simultánea.

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