La pandilla haitiana 400 Mawozo tomó la palabra esta semana para responderle directamente al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien había amenazado con destruir la residencia de su líder, Wilson Joseph. Lejos de ignorar la provocación, la organización criminal emitió un comunicado formal en el que propone un proceso de diálogo nacional como salida a la crisis de violencia que consume a Haití.
Lo que desató la respuesta de 400 Mawozo
Todo comenzó con una publicación en la red social X, donde Bukele respondió a un comentario que cuestionaba cómo una organización criminal podía construir una vivienda de envergadura mientras el país se desangra. El mandatario salvadoreño fue directo: solicitó la dirección de la residencia de Joseph para proceder con su destrucción. La reacción no tardó en llegar.
El 6 de noviembre, desde Croix-des-Bouquets, la Oficina de Comunicación de Wilson Joseph emitió un comunicado en el que la pandilla informó haber contactado a la Comisión Nacional de Desarme, Desmantelamiento y Reinserción (CNDDR) para facilitar un proceso de diálogo orientado a la paz y la reconciliación en el país. La organización describió la casa de Joseph como “un símbolo de paz” y advirtió que las amenazas contra esa vivienda deberían analizarse bajo el derecho internacional humanitario, que protege a civiles y sus bienes.
La propuesta de 400 Mawozo: cese de operaciones y manifestación pacífica
Más allá de la retórica defensiva, el comunicado de 400 Mawozo incluye demandas concretas. La pandilla pidió a las fuerzas militares un cese temporal de operaciones ofensivas en las zonas bajo su control, a la espera de un diálogo formal. Según el texto, esta pausa contribuiría a reducir las tensiones y a proteger a la población civil, abriendo espacio para una solución política al conflicto.
Entre los puntos centrales de su propuesta figuran:
- Contacto formal con la CNDDR para iniciar un proceso de diálogo.
- Solicitud de cese temporal de operaciones militares en sus territorios.
- Participación en una manifestación pacífica el 18 de noviembre en Croix-des-Bouquets, junto a otras instituciones.
- Llamado a fuerzas extranjeras a respetar un territorio sin hostilidades.
- Invitación a autoridades haitianas y organismos internacionales a respaldar la iniciativa.
La organización fue enfática en señalar que su participación en la marcha del 18 de noviembre no representa debilidad. “El diálogo no es una capitulación. Es un acto de responsabilidad patriótica para preservar vidas humanas y abrir una nueva perspectiva para Haití”, reza el comunicado, citando además disposiciones de los Convenios de Ginebra y principios del derecho internacional para respaldar su postura.
El trasfondo de una crisis que no cede
El pronunciamiento de 400 Mawozo llega en un momento en que Haití atraviesa una de las peores crisis de seguridad de su historia reciente. Las pandillas controlan amplias zonas del territorio nacional, incluidas partes de la capital Puerto Príncipe, y han desplazado a cientos de miles de personas. La Organización de las Naciones Unidas ha documentado un deterioro sostenido de las condiciones humanitarias en el país, con cifras de violencia que no encuentran freno pese a la presencia de fuerzas de seguridad internacionales.
En ese contexto, que una de las pandillas más poderosas del país invoque el derecho internacional y proponga mecanismos formales de concertación resulta, cuando menos, inusual. El comunicado también expresa preocupación por el impacto de las tensiones sobre la economía local y la seguridad de los habitantes de las comunidades bajo su influencia, un argumento que mezcla retórica humanitaria con la defensa de su control territorial.
La respuesta de las autoridades haitianas, de la CNDDR y de los organismos internacionales a esta propuesta determinará si el gesto de 400 Mawozo abre alguna grieta en el ciclo de violencia o si queda como una maniobra de posicionamiento público frente a la presión internacional que encarnó, esta vez, la voz de Bukele desde El Salvador.

