Una limonada de cuatro limones se convirtió en el detalle más escalofriante del relato que Kevin Dariel Germán Troncoso, alias “Yandel”, ofreció ante las autoridades sobre los momentos previos al crimen cometido en la residencia de Julián Oro Duro en el sector Brisas del Este. Con una frialdad que ha impactado a la opinión pública, el imputado describió cómo los presuntos asaltantes se valieron de la hospitalidad de la víctima para mantener un ambiente de aparente normalidad antes de perpetrar el ataque.
El gesto que revela la frialdad del crimen
Según el relato de Yandel, Zeneida Socorro Altagracia, esposa de Julián Oro Duro, recibió a los hombres sin sospechar sus intenciones. El imputado narró con precisión perturbadora que “ella fue, le exprimió cuatro limones con hielo y agua y nos lo llevó”, describiendo cómo ese gesto amable abrió la puerta a una conversación casual que mantuvo el ambiente relajado. Lejos de ser un detalle menor, ese momento ilustra la estrategia con que operó el grupo: explotar la confianza y la hospitalidad de sus víctimas para ganar tiempo y control sobre la situación.
El imputado también señaló que fue uno de sus cómplices quien tomó la iniciativa de socializar con la mujer. “Cuando estamos sentados ahí, él empieza a socializar con ella”, declaró Yandel, intentando con esa descripción distanciarse del rol activo en la planificación. Este tipo de argumento, frecuente en casos de coautoría, será uno de los puntos centrales que deberá evaluar la justicia dominicana al determinar el grado de responsabilidad de cada implicado.
Yandel niega maltrato, pero las pruebas hablan por sí solas
En su intento por reducir su responsabilidad penal, Yandel afirmó no haber participado en el maltrato físico contra la pareja. “Yo no pasé para allá, yo no tengo culpa de na”, sostuvo el detenido, mientras explicaba que fueron otros miembros del grupo quienes sometieron a Zeneida. Sin embargo, su presencia en el lugar y su propio relato detallado de los hechos complican cualquier argumento de desvinculación total del crimen.
Las autoridades confirmaron que Yandel se presentó voluntariamente ante agentes policiales en el sector de Los Mina. Aunque este gesto podría ser considerado en su favor durante el proceso judicial, el imputado deberá enfrentar cargos formales por su supuesta participación en el asesinato. Como establece el ordenamiento jurídico dominicano, Yandel mantiene su presunción de inocencia hasta que un tribunal emita sentencia en su contra.
Un caso que sacude a la sociedad dominicana
El asesinato de Julián Oro Duro ha generado una ola de indignación que trasciende el ámbito policial. La forma en que los presuntos perpetradores operaron —aprovechándose de la confianza de sus víctimas dentro de su propio hogar— ha encendido el debate sobre la seguridad ciudadana y la vulnerabilidad de los hogares dominicanos ante este tipo de crimen premeditado. El caso ha concentrado la atención mediática y social en las últimas semanas, convirtiendo cada nueva revelación en un punto de inflexión en la percepción pública del suceso.
Hasta el momento, las autoridades de la Policía Nacional mantienen una búsqueda activa de los demás implicados que permanecen prófugos. La captura de Yandel representa solo el primer paso de una investigación que, según fuentes cercanas al caso, apunta a desmantelar una red de al menos varios individuos coordinados. Los próximos pasos procesales determinarán si las confesiones del imputado servirán como evidencia clave para identificar y capturar al resto de los responsables del crimen que enlutó a la familia de Julián Oro Duro.

