El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no dejó pasar la oportunidad de responder al tono que marcó la semana en Nueva York. En una entrevista con Jon Stewart para el programa The Weekly Show with Jon Stewart, cuyo adelanto circuló en X, Sánchez describió el discurso de Trump en la ONU como “muy ideológico” y “no respaldado por hechos y datos”, en una valoración que resume la distancia que separa a ambos líderes en los grandes debates globales del momento.
El discurso de Trump que sacudió la Asamblea General
Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda el cambio climático y amenazó con “aniquilar” a Irán si no se alcanza un acuerdo para poner fin al conflicto. Unas palabras que, según Sánchez, “no están ampliamente respaldadas por muchos países en todo el mundo”. El mandatario español fue directo al señalar que las posturas del presidente estadounidense sobre el clima, Irán y Medio Oriente carecen del consenso internacional necesario para sostenerse como política global.
La reacción de Sánchez no fue un comentario aislado. Forma parte de una postura más amplia que el presidente español ha venido construyendo en los últimos meses frente a lo que considera una deriva de las prioridades occidentales. “Desde que tenemos esta retórica del rearme, nos estamos olvidando de comprometernos con los asuntos globales que nos afectan”, advirtió, en una crítica velada al giro militarista que ha tomado el debate político en Europa y Estados Unidos.
La agenda de Sánchez en la ONU: fiscalidad, migración e inteligencia artificial
Más allá de la respuesta al discurso de Trump, la presencia de Sánchez en la ONU estuvo marcada por una agenda propia con varios frentes abiertos. En su intervención ante la Asamblea General, abogó por una mayor colaboración internacional para gravar a grandes empresas y fortunas, con el objetivo de financiar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Su argumento central fue que la geopolítica no es un asunto abstracto: afecta directamente la vida cotidiana de las personas, y los gobiernos deben estar a la altura de esa realidad.
En materia migratoria, Sánchez llamó a superar el enfoque puramente securitario y apostar por la cooperación con los países de origen y tránsito desde una perspectiva de desarrollo económico. Una posición que choca frontalmente con el discurso restrictivo que domina buena parte del debate europeo y que Trump ha convertido en uno de sus ejes políticos.
- Fiscalidad global a grandes fortunas y corporaciones para financiar los ODS.
- Cooperación migratoria con enfoque de desarrollo, no solo de seguridad.
- Regulación de la inteligencia artificial con límites claros y responsabilidad empresarial.
- Alianza global para una IA responsable frente a los “tecno-oligarcas”.
“Por encima de su negocio, están nuestros hijos”
Uno de los momentos más contundentes de la agenda de Sánchez en Nueva York llegó en el foro sobre inteligencia artificial promovido por el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Allí, el presidente español lanzó una advertencia directa a lo que denominó “tecno-oligarcas”: un pequeño grupo que concentra poder y riqueza, y cuyas decisiones pueden agravar problemas sociales como el ciberacoso y la soledad entre los jóvenes.
“Por encima de su negocio, están nuestros hijos”, afirmó Sánchez, en una frase que sintetiza su postura sobre la responsabilidad de las grandes plataformas tecnológicas. El presidente insistió en que estas empresas “no pueden privatizar los beneficios y socializar los costes”, y reclamó que la inteligencia artificial se desarrolle con límites claros para que sirva a la humanidad y no al revés. El llamado a una alianza global en este terreno conecta directamente con su crítica al discurso de Trump: en ambos casos, Sánchez apuesta por la cooperación multilateral frente a la lógica del poder unilateral.
La semana de Sánchez en Nueva York deja un retrato nítido de su posicionamiento internacional: un líder que busca diferenciarse del trumpismo no solo en el tono, sino en el fondo, apostando por la fiscalidad global, la regulación tecnológica y el multilateralismo como respuesta a los grandes desafíos del presente.

