Cinco estudiantes dominicanos lograron lo que pocos se atreven a intentar: completar más de 500 horas de lectura continua en voz alta como parte del desafío “Juventud en Voz Alta”, impulsado por el programa Ciudadanos al 100. El hito no pasó desapercibido. El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, los recibió en una reunión que combinó reconocimiento institucional con un mensaje claro sobre el potencial de la juventud dominicana y su capacidad para establecer un récord de lectura que trasciende el aula.
El récord de lectura que demostró que la juventud no está perdida
Los cinco protagonistas de esta hazaña provienen de distintos rincones del país, lo que convierte al logro en un símbolo de alcance nacional. Sus nombres y provincias de origen son:
- Abril Sharmin del Rosario Jiménez, de La Romana
- Ismael Alejandro Durán de la Rosa, de San Cristóbal
- Maikol Yafrani Arias Sánchez, de Monseñor Nouel
- Mayury Ariaany Vélez Sánchez, de María Trinidad Sánchez
- Franchesca Alí Minier Suárez, de La Vega
Durante el encuentro con el ministro, los jóvenes compartieron lo que significaron los 20 días y 20 horas que pasaron juntos, los libros que recorrieron página a página y el vínculo que construyeron entre ellos a lo largo del proceso. Franchesca Minier describió la experiencia como “inolvidable” y destacó el respaldo recibido tanto del Ministerio de Educación como del Ministerio de la Juventud, dos instituciones que acompañaron la iniciativa desde su concepción hasta su cierre.
Una de las participantes fue más lejos en su valoración personal: afirmó que esta experiencia representó “un antes y un después” en su vida. No se trató solo de leer durante horas, sino de demostrar —ante sus familias, sus comunidades y ante sí mismos— que la disciplina y el compromiso son posibles cuando existe una causa que los moviliza.
Cómo se construyó el desafío detrás del récord
El proceso de selección de los cinco lectores no fue improvisado. El Ministerio de Educación, a través de la Dirección de Participación y Liderazgo Estudiantil (PLERD), diseñó una convocatoria que incluyó llamados en regionales educativas, entrevistas individuales y un acompañamiento médico y psicológico que garantizara el bienestar de los participantes durante las largas jornadas de lectura en voz alta.
La preparación técnica también fue rigurosa. Docentes especializados y equipos de las regionales educativas trabajaron junto a los estudiantes para que llegaran en condiciones óptimas al desafío. El resultado fue una jornada que movilizó a aproximadamente 30 centros educativos y 1,500 estudiantes en actividades vinculadas a la iniciativa, muchos de los cuales dejaron mensajes de aliento a los lectores durante el proceso.
Maikol Arias sintetizó el propósito central del desafío con precisión: promover el hábito de la lectura entre otros jóvenes. No se trataba únicamente de batir un récord de lectura, sino de convertir ese récord en un espejo donde otros estudiantes pudieran verse reflejados y animarse a acercarse a los libros.
Lo que De Camps valoró al cerrar el encuentro
Al concluir la reunión, el ministro Luis Miguel De Camps elogió la disciplina y el compromiso que los cinco estudiantes demostraron a lo largo del desafío. Su mensaje apuntó más allá del logro individual: destacó el impacto colectivo que genera ver a jóvenes dominicanos enfrentando retos de esta magnitud y saliendo adelante. En un contexto donde la lectura sigue siendo un desafío estructural en el sistema educativo, este récord de lectura funciona como un contrapeso simbólico y práctico a la vez.
Los propios estudiantes manifestaron su disposición a asumir retos similares en el futuro, lo que sugiere que la experiencia no cerró un ciclo, sino que abrió uno nuevo. El programa Ciudadanos al 100, que enmarca estas iniciativas de participación y liderazgo estudiantil, apunta precisamente a eso: convertir a los jóvenes en protagonistas activos de sus comunidades educativas, con herramientas concretas para liderar, participar y comprometerse con su entorno.

