La cúpula del Partido Revolucionario Moderno (PRM) cerró filas este martes contra una iniciativa legislativa surgida desde sus propias bancas. La Dirección Ejecutiva del partido rechazó de forma unánime el anteproyecto de ley de regularización de documentos presentado por la diputada Maribel Almánzar de Ogando, y fue más allá: le pidió públicamente que retire la propuesta y respalde el trabajo que ya adelanta la Junta Central Electoral en esa materia.
Por qué el PRM rechaza el anteproyecto de regularización
El vicepresidente ejecutivo del partido, Deligne Ascención, fue el primero en tomar la palabra durante la reunión de la Dirección Ejecutiva para dejar clara la postura institucional. “Como partido político rechazamos de manera contundente esta propuesta de esta legisladora y pedimos a nuestros legisladores, así como a ella como miembro de nuestro partido, que desista de esta iniciativa y que apoyemos los pasos que está dando la Junta Central Electoral”, declaró sin ambigüedades.
La contundencia del mensaje no dejó margen a interpretaciones: el PRM no solo se desmarca del contenido del anteproyecto, sino que activa su estructura interna para frenar su avance en la Cámara de Diputados. La instrucción directa a los legisladores del partido convierte el rechazo en una línea de disciplina partidaria, no en una simple opinión.
Lo que revela la reacción del bloque legislativo
Al concluir la reunión, el también vicepresidente del PRM, Eddy Olivares, añadió un dato que amplía el alcance del rechazo: el anteproyecto no había sido conocido ni por el partido ni por el Bloque de Diputados antes de su presentación. “Es importante recordar que se trata de un anteproyecto, y muchos de ellos no llegan a ser discutidos en la Cámara de Diputados”, señaló Olivares, restando proyección legislativa a la iniciativa.
La ausencia de coordinación previa con las estructuras del partido es, en sí misma, parte del problema. En un partido de gobierno con mayoría parlamentaria, presentar un proyecto de esta sensibilidad sin aval interno equivale a exponerlo al aislamiento desde el primer día.
Roberto Fulcar, presidente de la Comisión Nacional de Estrategia del PRM, completó el cuadro con un argumento de fondo: no es el momento. “No es sensato ni relevante discutir un tema de esta naturaleza en el contexto actual de la República Dominicana, especialmente a las puertas de un proceso electoral”, afirmó. Y fue aún más directo al descartar cualquier apropiación colectiva de la propuesta: “No compartimos esa idea; no es un proyecto del Partido Revolucionario Moderno y dudo que lo podamos asumir”.
El contexto electoral que lo cambia todo
El argumento del calendario político no es menor. Con un proceso electoral en el horizonte, cualquier debate sobre regularización de documentos adquiere una carga simbólica que trasciende lo administrativo. Los dirigentes del PRM parecen coincidir en que abrir esa discusión ahora generaría más costos políticos que beneficios, y que el escenario adecuado para definir estos procesos es la Junta Central Electoral, no el hemiciclo legislativo.
La posición del partido deja a Almánzar de Ogando en una situación delicada: su iniciativa no solo carece del respaldo de su propia organización política, sino que tres de sus figuras más visibles han salido públicamente a pedirle que la retire. El PRM rechaza así, con nombre y apellido institucional, una propuesta que nació dentro de sus propias filas.

