Las declaraciones de Yandel al momento de entregarse a las autoridades encendieron la polémica y pusieron en el centro del debate la naturaleza de un crimen que conmocionó a la República Dominicana. Kevin Germán Trocoso, de 23 años, conocido popularmente como Yandel, se presentó voluntariamente ante la justicia tras ser señalado como uno de los presuntos responsables del asesinato de la esposa del comunicador Julián Oro Duro, ocurrido durante lo que en un principio se describió como un asalto, pero que las investigaciones apuntan a una operación criminal premeditada.
Las palabras que nadie esperaba escuchar
En el momento de su entrega, Yandel no guardó silencio. Lejos de mostrarse arrepentido, el joven de 23 años intentó minimizar su responsabilidad con frases que generaron indignación inmediata. “Es la primera vez que yo cojo esta vuelta”, declaró, en un aparente intento de presentarse como alguien sin historial delictivo. A eso añadió: “yo no tengo culpa de na”, una afirmación que chocó de frente con el dolor de los familiares de la víctima y con la gravedad de los hechos investigados.
Lejos de limitarse a justificarse, Yandel aprovechó el momento para dirigirse públicamente a sus cómplices que aún permanecen prófugos, instándolos a “salir” y enfrentar las consecuencias legales de su participación en el delito. Un gesto que, para los investigadores, podría interpretarse tanto como una señal de cooperación como una estrategia para negociar su situación procesal.
Lo que revelan las declaraciones de Yandel sobre la planificación del crimen
El comunicador Rubén Uceta, quien actuó como garante de los derechos del joven durante su entrega, reveló que Yandel proporcionó detalles concretos sobre la planificación del crimen. Según Uceta, el propio implicado confirmó que la incursión a la vivienda de la pareja fue premeditada, lo que descarta la versión inicial de un asalto fortuito y eleva la gravedad jurídica del caso.
De acuerdo con los reportes preliminares, el crimen ocurrió alrededor de las 5 de la tarde del pasado domingo, cuando dos individuos, incluido Yandel, ingresaron a la residencia donde encontraron a la víctima indefensa. Los hechos que siguieron fueron especialmente violentos:
- Los sospechosos golpearon a la mujer con un objeto contuso dentro de la vivienda.
- Permanecieron en la casa hasta la madrugada del día siguiente.
- En ese lapso, agredieron también a Julián Oro Duro, quien resultó herido.
- El comunicador fue trasladado a un centro de salud en el Distrito Nacional para recibir atención médica.
La secuencia de los hechos, tal como la describen las autoridades, dibuja un escenario de violencia sostenida y calculada que contradice cualquier argumento de espontaneidad o accidente.
La investigación que sigue abierta
La entrega de Yandel marca un giro significativo en las pesquisas, pero no las cierra. Las unidades investigativas de la Policía Nacional continúan trabajando para identificar y capturar a los demás individuos involucrados en el asesinato. La cooperación del detenido, si se confirma como genuina, podría acelerar ese proceso y determinar el alcance real de la red criminal detrás del hecho.
El caso ha generado una profunda consternación no solo entre los allegados de las víctimas, sino en la opinión pública dominicana, que sigue de cerca cada desarrollo. Las polémicas declaraciones de Yandel, lejos de cerrar el debate, han alimentado preguntas sobre la responsabilidad individual de cada implicado y sobre el grado de organización que tuvo este crimen desde su concepción.

