El principal testigo del Ministerio Público en el caso Jet Set tomó la palabra ante el tribunal y dejó una frase que resume meses de frustración: “Me cansé de decirlo y nadie me hace caso”. Gregory Adames compareció en el juicio de fondo que busca determinar las responsabilidades detrás del colapso ocurrido el 8 de abril de 2025 en la discoteca, y su declaración aportó detalles técnicos y personales que podrían resultar determinantes para el proceso.
Lo que Adames reveló sobre el plafón que nadie quiso escuchar
En su testimonio, Adames describió con precisión el historial del plafón que desencadenó la tragedia. Según explicó, no se trataba de una estructura en buen estado que cedió de improviso, sino de un elemento con fallas recurrentes y conocidas. “Es el mismo plafón que se rompía constantemente, el mismo plafón que se cambió en el día y el mismo plafón que le cayó encima al señor Repetto antes de que colapsara todo”, declaró ante el tribunal.
El testigo detalló que el plafón había protagonizado al menos una caída previa que afectó a una persona, y que incluso fue reemplazado el mismo día del derrumbe. Ese dato es significativo: si la pieza fue cambiada horas antes del colapso, la pregunta que queda flotando en la sala es por qué no se tomaron medidas más amplias sobre el estado general del techo. Adames aseguró que había expresado sus inquietudes en reiteradas ocasiones, sin obtener respuesta.
La noche del colapso en el caso Jet Set: puertas cerradas y una llamada a las 12:47
Adames también reconstruyó los minutos que siguieron al derrumbe con una claridad que evidencia el caos vivido dentro del local. Al ver que el techo comenzaba a caer, exclamó “¡Dios mío, por qué!” y de inmediato comenzó a guiar a las personas hacia una salida de emergencia. El problema: la puerta estaba cerrada. Tuvieron que forzarla. Al buscar una segunda salida, también la encontraron cerrada.
El testigo resultó herido en la cabeza durante el incidente y recibió una servilleta para contener el sangrado, un detalle que ilustra la precariedad de los recursos disponibles en esos primeros momentos. A las 12:47 de la madrugada, Adames realizó una llamada a Antonio Espaillat para reportarle lo ocurrido: “Don, se cayó todo aquí”, le dijo, aclarando que el techo completo de la discoteca se había desplomado.
Aunque Adames reconoció que no anticipaba un colapso total, sí admitió que existía conciencia del riesgo: había posibilidades reales de que alguien resultara herido o muerto. Esa distinción entre no prever el peor escenario y saber que existía peligro podría ser uno de los ejes del debate jurídico en las próximas audiencias.
El juicio que pone a prueba las advertencias ignoradas
El testimonio de Adames se inscribe en el juicio contra Antonio y Maribel Espaillat, acusados por el Ministerio Público como responsables del colapso. La defensa y la acusación deberán ahora ponderar su declaración junto al resto del acervo probatorio, pero la imagen que deja es difícil de ignorar: un trabajador que advirtió sobre las condiciones del lugar, que vio cómo el mismo plafón fallaba una y otra vez, y que la noche del 8 de abril de 2025 terminó guiando a personas hacia puertas que no abrían.
El caso Jet Set ha generado un seguimiento público inusual desde el momento del derrumbe, en parte porque la discoteca era un espacio de referencia en la vida nocturna del país. El juicio de fondo, que ahora avanza con declaraciones como la de Adames, deberá responder una pregunta central: ¿quién sabía qué, y desde cuándo? El propio testigo ya ofreció su versión. Dijo que lo repitió hasta cansarse. El tribunal ahora tiene la obligación de escucharlo. Más información sobre el proceso judicial puede consultarse a través del Poder Judicial de la República Dominicana.

