La reforma educativa dominicana entra en su fase más decisiva. A partir del 16 de mayo, el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología pondrá en marcha un proceso de consultas nacionales que se extenderá hasta el 29 de junio, con el propósito de construir un proyecto de ley que transforme de raíz el sistema educativo del país y sea presentado al Congreso antes de que concluya la legislatura actual.
Lo que revela el plan de consultas para la reforma educativa
Rafael Santos Badía, ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, confirmó que las consultas se desarrollarán en las diez regiones educativas del país, con la participación de actores clave del sistema educativo, el sector empresarial y organizaciones sociales. El recorrido arrancará en Mao, en la Línea Noroeste, y continuará por Santiago, La Vega, San Pedro de Macorís, Barahona, San Juan, Baní, la región Este y la zona metropolitana de Santo Domingo.
Paralelamente, se realizarán consultas sectoriales con el empresariado —coordinadas por el Conep—, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), las universidades, el Ministerio de Educación y la diáspora dominicana. El proceso culminará con un congreso nacional donde se consolidarán las propuestas de todos los sectores, que servirán de base para redactar el anteproyecto de ley. La iniciativa responde al Decreto 319-26, mediante el cual el Poder Ejecutivo estableció una comisión encargada de elaborar el plan de transformación educativa.
Los ejes que nadie esperaba: de semiconductores a microcertificaciones
El alcance de la reforma va mucho más allá de los ajustes curriculares tradicionales. En el nivel primario, el foco estará en el fortalecimiento de la lectura comprensiva, la escritura y las matemáticas. En secundaria, se plantea una redefinición curricular que permita orientar a los estudiantes según sus vocaciones, diferenciando entre modalidades técnicas y académicas desde etapas tempranas.
Uno de los cambios más significativos es la creación de carreras técnicas superiores de corta duración, que permitirán a los jóvenes incorporarse al mercado laboral en un plazo de dos años, sin cerrar la puerta a estudios universitarios posteriores. Las áreas de formación apuntan directamente a la economía del futuro:
- Semiconductores y mecatrónica
- Ciberseguridad y desarrollo de software
- Tecnología de drones y videojuegos
- Tecnologías ambientales
El proyecto también contempla la implementación de microcertificaciones para adultos, programas de corta duración orientados a la reconversión laboral de trabajadores afectados por los cambios tecnológicos de la cuarta revolución industrial. En este esquema, el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) desempeñará un papel central en la capacitación técnica, con el objetivo de mejorar la calidad del empleo y ampliar las oportunidades laborales en todo el país.
El trasfondo político que acelera la reforma educativa
La urgencia del proceso no es casual. Antes de que se activara este mecanismo de consultas, el Poder Ejecutivo ya había sometido al Congreso, a través del Senado, una propuesta para unificar los ministerios de Educación y de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. Esa iniciativa anticipó el debate sobre la necesidad de una arquitectura institucional más coherente para gestionar la educación dominicana en todos sus niveles.
El proceso de consultas que arranca ahora busca dotar al anteproyecto de legitimidad social antes de su presentación legislativa. La reforma educativa no solo pretende actualizar contenidos: apunta a rediseñar la relación entre el sistema educativo y el mercado laboral, apostando por un modelo que forme capital humano alineado con las demandas tecnológicas del presente y del futuro inmediato. Con seis semanas de consultas, diez regiones y múltiples sectores en la mesa, el resultado de este proceso definirá el rumbo de la educación dominicana por las próximas décadas.

